Ethereum: la fundación apuesta fuerte, ¿cambiará el juego?
La Ethereum Foundation acaba de inmovilizar 22.517 ETH adicionales, unos 46,2 millones de dólares, elevando su participación en staking a 24.623 ETH, o aproximadamente 50 millones de dólares. Un movimiento silencioso, ejecutado en 11 transacciones separadas, que desafía la narrativa de precio y sugiere una estrategia mucho más profunda que la que se percibe a simple vista.
La fundación se despide de las ventas predictibles
Durante años, la Fundación se financió vendiendo ETH, creando una presión de venta periódica y predecible. Ahora, parece que ese capítulo ha terminado. La nueva estrategia, esbozada en junio de 2025, implica obtener ingresos a través de las recompensas del staking, actualmente por debajo del 3% anual, en lugar de recurrir a la venta de sus tenencias. Un sistema de circuito cerrado que mantiene el capital intacto y, lo que es más importante, retira ETH de la oferta circulante.
La cifra habla por sí sola: con 78.000 millones de dólares en ETH ya en staking a nivel global, la participación activa de la Fundación amplifica el impacto en la ecuación de suministro. ¿Los poseedores de ETH se han dado cuenta de esto? La respuesta, probablemente, aún está en proceso de asimilación.
Pensémoslo: el staking es como depositar dinero en una cuenta de ahorros a plazo fijo. Una vez inmovilizado, no puede ser vendido precipitadamente en una bolsa. La Fundación, al retirar ETH de la circulación, reduce la presión de venta potencial, un factor crucial en la volatilidad del mercado.

El objetivo: 70.000 eth en staking, un cambio estructural
La Fundación tiene como objetivo final inmovilizar 70.000 ETH, lo que representa unos 142 millones de dólares al precio actual. Con una cartera total de aproximadamente 147.000 ETH, esto significa que casi la mitad de sus tenencias podrían eventualmente ser bloqueadas, reduciendo permanentemente la oferta disponible para la venta. El contraste es llamativo: en febrero de 2026, Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, vendió más de 10.000 ETH para financiar proyectos de código abierto, un movimiento que, aunque con intenciones nobles, compensó parcialmente el efecto positivo en la oferta.
Si bien el impacto inmediato en el precio ha sido neutral, la intención de la Fundación es clara e inconfundible. La confianza institucional en el staking de Ethereum se ha fortalecido en múltiples frentes, y esta decisión de la Fundación es una de las expresiones más tangibles a través de la cadena de bloques.
La tendencia es innegable: las grandes instituciones están acelerando sus movimientos de staking, y la Fundación Ethereum se ha unido firmemente a esta ola. Lo que comenzó como un movimiento discreto podría, con el tiempo, redefinir la dinámica del mercado y consolidar a Ethereum como un activo de mayor estabilidad a largo plazo.