Expand energy recibe un 'meh' de cramer y un 'sí' de morgan stanley: el gas natural se vuelve a jugar la vida

Jim cramer acaba de poner a Expand Energy (EXE) en la picota de Mad Money: «Está bien, pero prefiero Cheniere». La frase cayó como un baldón de agua fría en la sesión del lightning round y bastó para que el título se tambaleara 1,4 % en after-hours. Pero la historia no acaba ahí. A espaldas del gurú televisivo, Morgan Stanley subió el precio objetivo de la compañía a 141 dólares —cinco más— y reiteró su consejo Outperform. El mensaje es claro: el show es uno, los modelos otra cosa.

Gas natural: el activo que nadie quiere hasta que falta

La contradicción resume el momento del sector. El gas natural licuado (LNG) cotiza a máximos desde 2022 y, aunque el conflicto Irán-Israel se ha desinflado, los precios no parecen dispuestos a volver a los viejos niveles. Morgan Stanley lo tiene claro: su nuevo escenario 2026 proyecta un 44 % más para el WTI y un 40 % de salto en el Ebitda de su cobertura energética en América del Norte. Expand Energy, con acreaje en Marcellus, Utica, Haynesville y Bossier, aparece en la lista de beneficiarios directos.

El problema es la percepción. cramer no se anda con rodeos: «Cheniere tiene mejor historia». Y ahí se abre la grieta: ¿vale la pena apostar por un explorador de shale cuando el mercado solo quiere oir la palabra export terminal? La respuesta depende del horizonte. Corto plazo: volatilidad y posibles titulares de Trump que reaviven el miedo a aranceles. Largo plazo: un mundo que necesita gas para cubrir la transición y que, de momento, no encuentra suficientes barcos ni plantas para licuarlo.

El truco está en el calendario

El truco está en el calendario

Expand Energy silenció las dudas el 27 de marzo con un comunicado seco: «Incrementamos nuestras estimaciones de flujo de caja libre para 2025». No hubo fanfarria, solo números. La deuda neta/EBITDA baja al 1,1× gracias a los hedges a 3,80 dólares por MMBtu y a un programa de recompra que ya retiró el 4 % del capital. La dirección sabe que el mercado castiga a quien no devuelve dinero, y se apresura a hacerlo antes de que los tipos suban de nuevo.

¿Y los inversores? El flotante corto ronda el 6 %, lo suficiente para un squeeze si los cortos se descuidan. Pero también hay señales de cansancio: el volumen medio de los últimos diez días cae un 18 % respecto al trimestre anterior. La gente habla, pero no aprieta el gatillo. La razón: el gas natural sigue siendo el pariente pobre de la renta variable, y hasta que no vean un contrato de LNG de quince años sellado, muchos seguirán de brazos cruzados.

Cierre de bolsa: Expand Energy cierra en 133,42 dólares, a seis del objetivo de Morgan Stanley. Queda un 5,6 % de upside si los modelos no mienten. Y si mienten, el activo subyacente —miles de pozos con costos por debajo de 2 dólares por MMBtu— sigue ahí, esperando que alguien encienda la llama. Mientras tanto, cramer ya cambió de canal y el gas sigue quemándose en la chimenea de la transición energética. La próxima vez que falte, nadie recordará quién dijo «meh» en televisión.