Exxon pulveriza récords: 4,7 millones de barriles y $37 200 millones para sus accionistas
El viernes negro se volvió viernes de oro para Exxon Mobil. Mientras el petróleo se encaramaba hasta los 110 dólares, la acción tocó techo en 171,20 dólares y cerró en 170,99. No fue un simple efecto contagio: fue un combo de producción máxima en 40 años, dividendos descomunales y un tablero de expansion que vuelve a incluir Venezuela.
El detalle que nadie espera: guyana se convierte en la máquina de dinero
El 28 de marzo Exxon anunció que acelera el ritmo en el bloque Stabroek. La razón: el crudo a 110 dólares convierte cada barril extraído allí en un margen puro del 60 %. La compañía ya opera cuatro plataformas en aguas profundas y planea una quinta para 2027. El costo de extracción ronda los 25 dólares por barril; el resto es ganancia neta que se suma directamente al flujo de caja.
El resultado visible: en enero reportó 12 700 millones de flujo operativo solo en el cuarto trimestre. La cifra supera el PIB anual de Paraguay. Con ese colchón, la dirección elevó el dividendo trimestral a 1,03 dólares por acción y blindó el programa de recompra de acciones: 20 000 millones anuales hasta 2026. El mensaje es claro: no hay plan de desacelerar el retorno al accionista mientras el barril siga por las nubes.

Venezuela regresa al mapa, con permiso de washington
A comienzos de marzo un equipo de Exxon aterrizó en Caracas para inspeccionar yacimientos petroleros y gasíferos. La visita no genera ingresos inmediatos, pero reactiva una puerta que llevaba cinco años cerrada por sanciones. El Departamento del Tesoro emitió una licencia parcial que permite evaluar, no producir. Aun así, el solo hecho de que Exxon tenga la opción de regresar al país con las mayores reservas del planeta eleva el techo de crecimiento a largo plazo. El mercado lo sabe y premia la acción antes de que el barril venezolano fluya de nuevo.
El balance lo respalda: deuda sobre capital apenas del 14 % y caja neta de 10 700 millones. Es decir, puede financiar nuevos pozos, pagar dividendos y aún sobra para devolver acciones sin apretar el cinturón. Mientras competidores como Chevron priorizan la deuda, Exxon conserva la tarjeta de crédito intacta.
¿Cuánto más puede subir? el gráfico habla por sí solo
El tren ya partió de la estación de 128 dólares, donde está la media móvil de 200 sesiones. La antigua resistencia, entre 120 y 127 dólares, ahora actúa como suelo. Cualquier corrección que se detenga ahí será comprado por los fondos que se quedaron fuera. El siguiente objetivo visible está en 185 dólares, nivel que coincide con el doble del máximo previo a la pandemia. Si el crudo se mantiene arriba de 100, el rally tiene paredes.
El riesgo no es despreciable: una caída de petróleo a 80 dólares podría arrastrar la acción hasta 145. Pero con guerras de medio oriente, recortes de la OPE+ y reservas estratégicas al mínimo, la probabilidad de un colapso brusco parece remota. Mientras tanto, Exxon sigue bombeando a ritmo de récord y repartiendo 37 200 millones entre sus accionistas. El mensaje del mercado es brutal: si quieres exposición al crudo, empieza por la que más lo produce y menos lo debe.
