Goldman detecta un muelle de dinero listo para estallar si irán cede
El mercado lleva seis semanas vendiendo a lo loco y ahora tiene la mecha más corta de la década. Un solo cable de desescalada en Irán podría disparar un rebote tan brusco que deje a los últimos en saltar sin asiento, advierte el equipo de prime brokerage de Goldman Sachs.
La firma calcula que los hedge funds han reducido posiciones por sexta semana consecutiva y que los inversores sistemáticos (CTAs) ya están en corto por 50.000 millones de dólares. La combinación es explosiva: en cualquier giro de guerra, esos mismos algoritmos deberán recomprar 190.000 millones en acciones globales.
La trampa del 11%: europa en máximo de apuestas bajistas
En el Viejo Continente la exposición corta a productos macro ha trepado al 11%, récord de diez años. El Stoxx 600 cae casi un 9% en marzo y apunta a su peor mes desde 2020. Mientras, el Nasdaq 100 ya firma corrección formal (-10%) y el S&P 500 roza ese umbral. El mensaje de Goldman es claro: no hay margen de error.
La nota interna que circuló ayer entre clientes lleva la firma de Vincent Lin y su equipo. Allí se repite una frase que atraviesa la City como un cuchillo: “Algunos signos de capitulación empiezan a emerger”. En otros términos: los fondos están a un suspiro de tirar la toalla.
El dato que más duele es la magnitud de la venta americana de las últimas seis semanas: la tercera más alta del decenio, solo por detrás del pánico covid y del episodio “Liberation Day” de abril de 2025. Cuesta creer, pero la mesa de trading de Goldman ya detecta flujos parecidos a los de la pandemia.

El gamma negativo que desaparece a finales de mes
Otro resorte oculto listo a favor del rebote: 7.000 millones de dólares en gamma negativo de dealers se evaporan con el cierre de marzo. Cuando esas opciones venzan, desaparecerá una losa que ahora amplifica cada caída. A eso se suma el rebalancing de fondos de pensiones, que típicamente compran cerca del cierre de trimestre.
“Parece que estamos más cerca del final que del principio, pero jugamos una partida sin entradas ni salidas claras”, escribió Brian Garrett a los clientes. Traducción: el suelo existe, pero nadie garantiza que Irán, Israel y sus socios den el paso a tiempo.
La ironía del informe final es demoledora: “Es divertido presumir de haber cantado el fondo, pero la honestidad intelectual obliga a admitir que aún no lo tocamos”.
Si la tensión en Oriente Medio se relaja este fin de semana, el lunes podría abrir con un gap verde que atrape en corto a más de un gestor. Si no, la liquidación seguirá sangrando hasta que los precios rompan incluso los soportes que ahora parecen sólidos. El mercado ya apostó; el reloj corre para los políticos.