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Guerra en oriente medio: el 'efecto conflicto' en defensa se desinfla

Las acciones de empresas de defensa estadounidenses, tradicionalmente refugio seguro en tiempos de tensión geopolítica, han experimentado una notable corrección en marzo, desafiando la lógica del 'compra en conflicto'. Mientras el conflicto en Oriente Medio se intensifica, los inversores parecen estar recogiendo ganancias tras una subida inicial, poniendo en duda si el sector ha agotado su potencial.

La euforia de febrero se desvanece

El índice NYSE Arca Defense, que agrupa a 34 compañías de defensa de diferentes tamaños, retrocedió casi un 8% en marzo, superando en caída al S&P 500, que se dejó un 5%. Este desempeño contrasta con el repunte del 12% que experimentó el mismo índice en febrero de 2022, impulsado por la invasión rusa de Ucrania. David Bianco, director global de inversiones de DWS, lo resume así: “Una parte importante de la revalorización de estos activos se debió a las señales que enviaba la administración Trump, con el despliegue de buques de guerra en Oriente Medio. El mercado reaccionó a la mera posibilidad de un conflicto, sin necesidad de confirmación.”

Pero hay un detalle que nadie parece querer reconocer: la anticipación ya está descontada. La estrategia de invertir en defensa ante la amenaza de guerra, que había funcionado tan bien en el pasado, parece haber perdido fuelle. Lo que nadie cuenta es que los inversores ya habían incorporado en los precios la expectativa de una escalada bélica.

¿Fin de la fiesta o simple ajuste?

¿Fin de la fiesta o simple ajuste?

Analistas de Bernstein, como Douglas Harned, son contundentes: “Nada de lo que ha ocurrido hasta ahora sugiere que el presupuesto de defensa de 2027, que Trump propone en 1.5 billones de dólares, pueda superar las expectativas actuales. Por tanto, no se debe esperar un impulso significativo del conflicto actual.” El sector, que ha experimentado un crecimiento superior al 150% entre 2020 y 2025, se encuentra en niveles de valoración históricamente elevados. El subíndice del S&P 500 para el sector aeroespacial y de defensa cotiza a 32 veces las ganancias esperadas en 12 meses, frente a las 20 veces del S&P 500 en su conjunto.

La capacidad de respuesta del sector es limitada. El problema no es solo la valoración, sino también la dificultad para aumentar rápidamente la producción. Richard Safran, de Seaport Research Partners, señala que durante los conflictos, la financiación se desvía a cubrir necesidades operativas inmediatas, en detrimento de la modernización y el desarrollo a largo plazo.

Expectativas de ganancias moderadas

Las previsiones de crecimiento de las ganancias de empresas clave como General Dynamics, Lockheed Martin y Northrop Grumman se han revisado a la baja, situándose ahora en torno al 12% para 2026, frente al 15% previsto a principios de año. Sameer Samana, de Wells Fargo Investment Institute, lo afirma con claridad: “Para que las estimaciones de ganancias suban, el conflicto debe prolongarse o escalar significativamente”.

La presión del gobierno de Trump para priorizar la producción sobre los dividendos para los accionistas también añade incertidumbre sobre el futuro del sector. El próximo 21 de abril se esperan detalles clave sobre el presupuesto, momento crucial para determinar la trayectoria del sector. La apuesta segura, por ahora, es la prudencia.