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Hsbc coloca a un ex banquero de bbva al timón de suiza para frenar la fuga de talentos

Alfonso Gómez aterriza en Ginebra. HSBC le ha entregado las llaves de su banco privado suizo, la joya de la corona que perdió a mitad de su equipo directivo en menos de un año. A partir del 27 de abril de 2026 el ex CEO de BBVA Suiza tendrá la misión de contener la sangría y devolver el brillo a una franquicia que factura miles de millones pero arrastra deserciones.

Treinta años de cartera suiza contra la fuga de cerebros

Gómez no llega con las manos vacías. Se lleva tres décadas fichando multimillonarios en los pasillos de Zúrich, Ginebra, Madrid, Londres y Nueva York. Conoce los números de BBVA Suiza como quien se sabe la ruta de casa al trabajo: doce años al frente, fondos de clientes que crecieron por encima de la media del país y una red de oficinas que se expandió mientras otras cerraban. Ahora toca repetir la jugada, pero con la camiseta del banco británico.

El relevo pone fin al interinato de Daniel Calado, CFO que aguantó el tipo tras la marcha de varios directivos clave. Calado vuelve a su puesto original, pero con un plus: seguirá en el comité ejecutivo, una forma de blindar el know-how interno que tanto cuesta sustituir.

Ida Liu, la CEO global de banca privada de HSBC, no se anduvo con rodeos: “Suiza es estratégica”. Traducido: la franquicia helvética aporta entre el 15 % y el 20 % de los ingresos por gestión de patrimonio del grupo. Perderla sería un varapalo al plan de recorte de costes que el CEO Noel Quinn prometió a los inversores.

La carta que gómez no debe perder de vista

La carta que gómez no debe perder de vista

La cifra habla por sí sola: el año pasado HSBC Suiza perdió a casi una decena de banqueros privados, algunos con carteras de más de 2.000 millones de dólares. La respuesta fue subir el sueldo y repartir bonus garantizados, una medida que Bloomberg desveló y que encendió las alarmas en Londres. Gómez tendrá que justificar cada franco suizo sin repetir la receta del despilfarro.

Y mientras, la competencia acecha. UBS, Credit Suisse ya integrado y los bancos privados locales se frotan las manos con cada marcha. El negocio suizo del wealth management mueve 8,6 billones de dólares; perder cuota es más que una mala noticia, es entregarle el trozo a quien ya tiene la cuchara.

La jugada de HSBC es clara: fichar al veterano que ya ganó la partida en otro lado y ponerlo frente al espejo. Si Gómez falla, la entidad británica habrá gastado su última bala en Suiza. Si acierta, habrá valido la pena esperar hasta 2026 para ver brillar de nuevo la corona helvética del banco.