Htgc: el 13,4 % de rentabilidad que huele a banca de inversión y se disfraza de bdc

Hercules Capital cotiza a 14,06 dólares y paga un dividendo que duplica la inflación: 13,4 %. Lo hace mientras presta a start-ups que aún no rinden y, de paso, se guarda un puñado de warrants que estallarán cuando alguna de esas «criaturas» salga a bolsa. TJ Terwilliger, gestor y subscriptor de Compounding Dividends, cree que la ecuación es oro: cobrar hoy y apostar al mañana sin mover el culo del sillón.

Un banco sin sucursales que vive del riesgo ajeno

HTGC no es un banco tradicional; es un BDC, la sigla que permite a los inversores minoristas meterse en el patio privado del venture debt. Nació en 2003 y ya gestiona 4.260 millones en préstamos repartidos entre 127 empresas. La duración media: 36 a 48 meses, justo el tiempo que una start-up tarda en demostrar si revienta o revoluciona un sector. La jugada: un yield efectivo del 12,9 % más la lotería de los warrants en 108 compañías y equity directo en 74.

La deuda flota. HTGC se financia a tipo variable y, cuanto más suben los tipos, más engrasa el margen. El truco es viejo en la banca de inversión, pero aquí lo practican con rating investment grade (BBB- Fitch, Baa2 Moody’s) y un colchón de liquidez de 525 millones listo para disparar en cuanto aparezca una «rona» de última hora que necesite 50 millones en 48 horas.

El premio gordo está en la cepa de unicornios

El premio gordo está en la cepa de unicornios

La cartera de warrants es la verdadera mina. Terwilliger recuerda que cuando DocuSign o Pinterest saltaron al NYSE, los BDC que conservaban opciones multiplicaron por cinco la inversión inicial. Hoy HTGC tiene participaciones en nombres que aún no cotizan pero que suenan en cada ronda Serie C de Silicon Valley. La cotización al 1,16 veces el valor contable no es barata, pero el mercado paga la prima por la opción de despegue.

El riesgo: si la rueda del venture capital se frena, las start-ups necesitan más rondas, alargan la vida y renegocian. HTGC puede verse obligado a reestructurar créditos y marcar pérdidas. El escenario 2025 pinta menos euforia que 2021, pero la tasa de impagos se mantiene por debajo del 2 % y la base de inversores de venture sigue hinchada de liquidez.

¿Quién se sube al barco y quién se baja?

¿Quién se sube al barco y quién se baja?

Al cierre del cuarto trimestre solo 23 fondos de cobertura tenían HTGC en cartera, cuatro más que el trimestre previo. No es un fetiche de los «hedgies»; es un nicho para gestores de renta variable que buscan yield sin caer en la trampa de los REIT sobrevalorados. La clave está en la duración de los activos: vencimientos cortos que permiten rotar y recomponer la cartera antes de que estalle la burbuja.

La competencia ya no viene de otros BDC; llega de los fondos privados que se tragando el venture debt en bloques de 500 millones. HTGC responde con agilidad: cierra una participación de 25 millones en cinco días mientras el fondo de 5.000 millones aún negocia el comité de inversión. Esa rapidez se paga: 12,9 % de interés más warrants gratis.

El dividente de 13,4 % no es un regalo; es el precio de entrar al casino de la innovación con el seguro de cobrar cada trimestre. Si la Fed baja tipos, el margen se estrecha y el dividendo podría sangrar. Pero mientras el venture capital siga llenando de dinero a start-ups que aún no saben para qué sirven, HTGC seguirá cobrando dos veces: interés hoy, plusvalía mañana. Y eso, en un mercado hambriento de rendimiento, huele a negocio redondo.