Jim cramer pone el foco en lemonade: la fintech que resucitó gracias al boom de la ia

Jim Cramer acaba de colocar a Lemonade en el punto de mira. En plena caída general del mercado, el presentador de Mad Money ha defendido la historia de la aseguradora tecnológica que usa inteligencia artificial para tarifar pólizas. Su mensaje fue claro: «Este es el tipo de acción que se compra en un sell-off».

La cotización, que estuvo a punto de rozar los 100 dólares a principios de año, ahora ronda los 66. Cramer lo ve como una oportunidad, no como una señal de debilidad. Y no es el único: los fondos que apostaron por la IA en seguros están empezando a mirar de nuevo hacia esta compañía que llegó a Wall Street con fuegos de artificio en 2020 y luego pasó por el infierno de 2021 y 2022.

De 16 a 100 dólares: la escalada que nadie contó

Lo que pocos recuerdan es que Lemonade tocó fondo en los 16 dólares. Desde ahí, la acción se multiplicó por seis en 18 meses. El giro llegó cuando los inversores dejaron de verla como una start-up de seguros con pérdidas y empezaron a verla como una plataforma de datos que cobra primas con algoritmos en lugar de agentes.

La clave está en la tasa de pérdida: ha bajado del 87 % al 79 % en un año. Parece un detalle menor, pero en el negocio asegurador un punto de margen vale millones. Y cuando la IA empieza a acertar, el efecto se nota en la cuenta de resultados antes que en los titulares.

Claro, la reciente corrección ha arrastrado a Lemonade junto al resto de valores tecnológicos. Pero aquí hay un matiz: la compañía ya no quema efectivo como en 2021. El cash burn se ha reducido a la mitad y la cartera de primas crece al 22 % anual. Es decir: crece más y pierde menos. Eso no suele durar mucho sin que alguien lo revalúe.

El riesgo que cramer no mencionó

El riesgo que cramer no mencionó

Lo que Cramer no dijo es que Lemonade sigue cotizando a 8 veces su valor contable, un múltiple que asusta en un sector donde las grandes como Progressive o Allstate rondan los 2-3x. La prima de valoración solo se justifica si la IA sigue acertando y la tasa de siniestralidad sigue bajando. De lo contrario, la caída hasta los 30 dólares podría ser tan rápida como la subida.

Por ahora, los bulls tienen un argumento de peso: el 60 % de las pólizas nuevas ya se firman sin intervención humana. Cada vez que un cliente habla con Maya, el chatbot de la compañía, el coste de adquisición baja 15 céntimos. A escala millonaria, eso se traduce en beneficios operativos mucho antes de lo previsto.

El mercado lo ha empezado a descontar. El volumen de contratación de call options con vencimiento en septiembre se ha triplicado en dos semanas. Algo huele a smart money antes de la próxima presentación de resultados, prevista para agosto.

La apuesta es sencilla: si la tasa de pérdida baja otro punto y el crecimiento de primas se mantiene por encima del 20 %, la acción volverá a los 90 dólares antes de que acabe el año. Si no, el castigo será doble: caerá el precio y se desmontará el relato de la IA aplicada a los seguros. En Bolsa, no hay seguros contra los errores.