Jim cramer suelta la bomba sobre el cobre y freeport-mcmoran se tambalea
Jim Cramer acaba de cruzar los brazos ante Freeport-McMoRan y el cobre se derrite en tiempo real. El gurí de CNBC avisó en directo que el metal rojo «está tocando techo» y que FCX ya no es un refugio, sino una trampa de valor. La frase que hiela a los bulls: «No quiero estar ahí dentro».
Fiber mata al cobre y china ya no construye
La estocada viene por partida doble. Primero, la fibra óptica le está comiendo terreno al cobre en los data centers: menos cable, menos demanda. Segundo, el gigante asiático —que se traga dos tercios de la producción mundial— ha frenado sus obras faraónicas. El resultado: inventarios creciendo y precios mirando al vacío.
Cramer lo resume con la frialdad de un traumatólogo: «El metal se queda sin motor». Y si el cobre se desinfla, Freeport-McMoRan —que vive del cobre, aunque también tenga oro— pierde su principal válvula de ingresos. El consejo del presentador es despiadado: vende antes del informe trimestral, porque la acción suele caer tras las cuentas.

El oro salva el alma, pero no el bolsillo
Sí, FCX tiene oro. Cramer reconoce que el lingote todavía puede comprarse «incluso en estos niveles». Pero el oro no pesa lo suficiente en la mezcla de ingresos como para compensar el agujero que dejará el cobre. Es un parche, no un escudo.
El mensaje es claro: el trade de la inflación y la reconstrucción post-Covid ya pasó de página. Los flujos que antes buscaban cobre ahora miran a las acciones de inteligencia artificial con menos riesgo y más retorno. El ejemplo que maneja Cramer: una small-cap de IA que se beneficiará de los aranceles de Trump y del regreso de la producción a EE.UU. «Más upside, menos downside», sentencia.
La moraleja para el inversor retail: cuando el showman más escuchado de Wall Street se baja del tren del cobre, no hay excusas que valgan. El ciclo del metal rojo se apaga y Freeport-McMoRan puede quedarse sin pasaje de vuelta.