La debilidad del dólar impulsa a las internacionales, ¿es sostenible?
El Nasdaq 100 ha sufrido un revés considerable este año, acumulando una caída superior al 6%. Sin embargo, la historia es diferente si miramos al otro lado del Atlántico: los mercados internacionales desarrollados han resistido mucho mejor la tormenta. Esta divergencia no es casualidad, sino el reflejo de una dinámica macroeconómica clave: el comportamiento errático del dólar estadounidense.
El euro, un catalizador inesperado
Desde principios de 2026, el dólar ha seguido un camino sinuoso, y su reciente debilitamiento frente al euro ha generado un efecto mecánico en las acciones internacionales. Cuando el dólar cede terreno, los beneficios repatriados de empresas extranjeras se traducen en más dólares, impulsando artificialmente los valores de las bolsas de Europa, Japón, Canadá y Australia. Un fenómeno que, por paradójico que parezca, tiene poco que ver con el desempeño real de sus negocios subyacentes.
Para aquellos inversores que han mantenido una exposición exclusivamente doméstica, esta dinámica ha supuesto un coste real, una oportunidad perdida de diversificar y aprovechar la fortaleza relativa de los mercados extranjeros. La cifra habla por sí sola: el ETF iShares MSCI EAFE (EFA), el referente para los mercados internacionales desarrollados, ha experimentado un salto cercano al 18% en el último año, mientras que este año solo ha retrocedido un 0,66%.

El riesgo latente: una reversión del dólar
Pero la euforia debe ser templada. Existe un riesgo inherente a esta narrativa: la posibilidad de una recuperación del dólar. Si la Reserva Federal adopta una postura más agresiva en materia de tipos de interés o la economía estadounidense demuestra una resiliencia inesperada, el flujo de capitales podría regresar a las costas estadounidenses, invirtiendo la tendencia actual. Los inversores que se han lanzado a la aventura internacional puramente por impulso podrían ver cómo sus ganancias se desvanecen tan rápido como las acumularon.
Fiva: un refugio en la incertidumbre
Aquí entra en juego el Fidelity International Value Factor ETF (FIVA), un fondo diseñado para mitigar precisamente esta vulnerabilidad. FIVA rastrea el índice Fidelity International Value Factor, seleccionando acciones en función de criterios como el rendimiento del flujo de caja libre y las bajas relaciones entre el valor empresarial y el EBITDA. Las empresas con un enfoque en el valor tienden a ser más maduras, generar mayor flujo de caja y depender menos de narrativas de crecimiento especulativas.
En un entorno de volatilidad cambiaria, estas empresas, con sus fundamentos sólidos, pueden actuar como un escudo, a diferencia de aquellas que se mueven únicamente a merced de las mareas del mercado. El fondo, con un coste de gestión de solo el 0,18%, alberga alrededor de 100 acciones distribuidas entre Europa, Japón, Canadá y Australia, y ofrece un rendimiento por dividendo del 2,86%.
Más allá de la selección de acciones: la clave del ingreso en la jubilación
La obsesión por elegir los mejores activos y ETFs puede llevarnos a perder de vista el panorama general: la generación de ingresos para la jubilación. Es una laguna que muchos inversores no ven venir, especialmente aquellos que se acercan a la edad de disfrutar de sus frutos. Afortunadamente, existe una guía gratuita que aborda este tema, desvelando las matemáticas y estrategias necesarias para convertir tus inversiones en un flujo de ingresos fiable.
Las concesiones que hay que conocer
No obstante, FIVA no está exento de riesgos. Si el dólar se recupera de forma significativa, las acciones internacionales con un enfoque en el valor se enfrentarán a vientos en contra, independientemente de la calidad de sus negocios. El fondo no utiliza coberturas cambiarias, por lo que los inversores están expuestos a las fluctuaciones del tipo de cambio. Además, históricamente, el valor internacional ha superado al crecimiento estadounidense durante periodos prolongados de fortaleza del dólar. Y, por último, el rendimiento por dividendo es variable, como demuestran los pagos de septiembre y diciembre de 2025, notablemente inferiores a los de marzo y junio.
Un análisis reciente de Seeking Alpha calificó a FIVA como una compra, destacando su ratio precio/beneficio de 14 veces y su capacidad para actuar como cobertura contra la concentración del riesgo en el crecimiento estadounidense. Esa valoración, basada en sólidos fundamentos, resiste incluso si el dólar se fortalece. Sin embargo, aquellos que esperan que FIVA mantenga su posición a pesar de una fuerte recuperación del dólar, deben ser conscientes de ese riesgo.
