La élite pierde 255.000 millones en cuatro meses y tu fondo ya sangra
El último varapalo bursátil no distingue cuentas: ni la tuya ni la de Larry Ellison. El cofundador de Oracle ha visto evaporarse 59.600 millones de dólares desde enero, la cifra más abultada del selecto club de los diez multimillonarios que acumulan pérdidas de 255.000 millones en lo que va de año. Mientras el S&P 500 se desploma un 3% en una semana y el Dow entra en corrección, el índice Bloomberg de grandes fortunas late como un termómetro de la ansiedad generalizada.
La sangría tiene nombres propios: Bezos se deja 30.700 millones, Zuckerberg 46.300. Las acciones de Amazon caen un 11%, Meta retrocede un 18% y Oracle se hunde casi el 30%. El selecto grupo del 'Magnificent Seven' —Alphabet, Apple, Tesla, Microsoft, Nvidia— ha perdido dos dígitos respecto a sus máximos anuales. El detonante: tensiones geopolíticas en el Golfo y la creciente desconfianza hacia la promesa de la inteligencia artificial que hasta ayer alimentaba la euforia.
La élite se desangra, pero la masa sigue sin trozo de pastel
Mientras el 0,1% de los hogares estadounidenses aglutina el 25% de las acciones en circulación, la mitad más pobre apenas controla el 1,1%. La brecha alimenta el resentimiento: el 52% de los ciudadanos ya apoya subir impuestos a los grandes patrimonios, ocho puntos más que hace dos décadas. El rapero Jay-Z lo llama «una salida fácil» que evita reformar el sistema, pero los datos apuntan a un descontento que crece más rápido que el PIB.
El pastel, aunque mordido, sigue siendo gigantesco. La riqueza global de multimillonarios alcanza los 18,3 billones de dólares en 2025, un 81% más que en 2020. Los diez estadounidenses más ricos añadieron 698.000 millones solo entre noviembre de 2024 y el mismo mes de 2025. El mercado castiga, pero el capital sigue gravitando hacia arriba.

Donar un billón no es tan fácil como parece
Firmar el Giving Pledge —comprometerse a regalar la mitad de la fortuna— suena sencillo hasta que toca ejecutarlo. Liz Baker, directora de Greater Good Charities, lo resume: «No puedes llegar con un maletín de mil millones y gritar 'arreglen esto'». La filantropía exige estructuras, tiempos y proyectos que absorban flujos descomunales sin crear más desequilibrio. La moraleja: ni el dinero infinito compra una receta mágica contra la pobreza.
La próxima vez que tu plan de pensiones tiemble, recuerda: Ellison también sufre, aunque le queden 188.000 millones para secar las lágrimas. La diferencia está en que él puede esperar a que el ciclo gire; tú, quizá, no.