La guerra en oriente medio acelera la inflación y eleva los precios del petróleo

La guerra en el medio oriente eleva los precios del petróleo a niveles nunca vistos antes, amenazando con una estagflación y obligando a los inversores a reevaluar sus portafolios. Según los analistas, hay un 69% de probabilidad de que el petróleo alcance los $120 por barril en abril, lo que forzaría a los consumidores a enfrentar el impacto en sus bolsillos más allá de la bomba de gasolina.

La diversificación tradicional no funciona más

Las estrategias de diversificación tradicionales, como la combinación de 60% de acciones y 40% de bonos, ya no son suficientes para proteger a los inversores de las turbulencias en los mercados. Incluso los fondos que incluyen oro no están a salvo, ya que los precios de los metales preciosos se han unido a la caída de acciones y bonos.

La guerra en Irán ha llevado a los mercados a prever que no habrá rebajas en las tasas de interés para este año, y posiblemente incluso un aumento, si las consecuencias del conflicto se extienden más allá de lo previsto. Esto significaría que los fondos de bonos, especialmente los de largo plazo, podrían seguir volátiles por un tiempo más.

La energía es la obvia opción

La energía es la obvia opción

Con Amazon y United Airlines aumentando sus cargas y tarifas, respectivamente, parece que la inflación en el consumo se acerca. A mayor duración de la guerra, mayor es el riesgo de un shock energético que podría ser tan intenso como el experimentado después de las restricciones por la pandemia.

En este contexto, los fondos que invierten en energía, como el State Street Energy Select SPDR ETF (XLE), que tiene más del 40% de exposición a Exxon Mobil y Chevron, se perfilan como una apuesta segura. Estas empresas podrían ser las únicas que mantengan su valor en caso de una debacle en los mercados.

Si la guerra en Irán no se resuelve antes de mayo, los inversionistas que se retrasaron en la energía podrían encontrar que sus portafolios no tienen lo suficiente para enfrentar los presiones inflacionarias. Incluso aquellos que prefieren un riesgo más bajo, pueden considerar ampliar su exposición a la industria energética, aunque eso les significaría asumir un perfil de riesgo más alto.