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La ia dispara la demanda de centros de datos: nvidia e iren, ¿las apuestas seguras?

El despliegue masivo de inteligencia artificial (IA) está encendiendo una carrera armamentística por la infraestructura que la sustenta, y los billones de dólares que se están invirtiendo están lejos de alcanzar su punto álgido. Según Statista, la inversión en infraestructura de IA se disparará hasta los 902.000 millones de dólares en 2029, frente a los 334.000 millones de dólares previstos para 2025. Esto implica que, incluso con las valoraciones elevadas que ya presentan algunas de las empresas líderes, todavía podría haber espacio para un crecimiento significativo en los próximos cinco años.

Nvidia: el corazón palpitante de la revolución de la ia

Nvidia (NASDAQ: NVDA) se ha posicionado como el proveedor dominante de GPUs, el componente esencial para alimentar las cargas de trabajo de IA. Su innovación constante en GPUs, sistemas de rack completos y software la ha convertido en un pilar fundamental de la construcción de esta infraestructura. El negocio de los centros de datos de Nvidia representa ya más del 90% de sus ingresos, con un crecimiento anual del 75% el último trimestre. La cifra habla por sí sola: 120.000 millones de dólares en ingresos el año pasado y una ganancia neta de 215.000 millones, un margen que refleja su posición de monopolio.

La demanda de las nuevas GPUs Blackwell de Nvidia es tan intensa que incluso sus chips Hopper de seis años de antigüedad están agotados. El CEO, Jensen Huang, ha anunciado que ya tienen 1 billón de dólares en pedidos acumulados para Blackwell y sus chips Rubin de próxima generación para 2027. Esto consolida a Nvidia como la opción predeterminada para la construcción de nuevos centros de datos. Pero, ¿es esta valoración ya demasiado alta?

A pesar de su impresionante trayectoria, Nvidia cotiza a alrededor de 16 veces sus ganancias estimadas del próximo año, y los analistas esperan un crecimiento anual de las ganancias de alrededor del 38% en los próximos años. Un escenario que podría resultar en una revalorización significativa.

Iren: el músculo energético detrás de la ia

Iren: el músculo energético detrás de la ia

Pero construir estos centros de datos requiere algo más que chips potentes: necesita energía, y mucha. Aquí es donde entra Iren (NASDAQ: IREN), una empresa que se está posicionando como líder en la construcción de centros de datos, impulsados por la demanda de IA. La compañía está desplegando servidores Dell PowerEdge equipados con GPUs Blackwell de Nvidia y racks NVL72, una simbiosis perfecta entre hardware y potencia de cómputo.

Lo que diferencia a Iren es su enfoque verticalizado: diseña, construye y opera sus propios centros de datos, incluyendo la construcción y el diseño. Esto le permite mantener el ritmo de las grandes tecnológicas que necesitan capacidad de cómputo de forma urgente. Ya tiene un contrato de 9.700 millones de dólares con Microsoft y espera generar 3.400 millones de dólares en ingresos anualizados para finales de 2026. Un objetivo ambicioso, pero alcanzable considerando que solo ha monetizado una pequeña parte de su cartera de centros de datos.

El riesgo, como siempre, reside en la financiación de estos proyectos y la posible dilución por la emisión de acciones. Sin embargo, el equipo fundador, liderado por Daniel y Will Roberts, tiene una participación significativa en la empresa, alineando sus intereses con los de los accionistas. Con una capitalización de mercado de 13.000 millones de dólares, todavía hay margen para que Iren siga creciendo a medida que firme más acuerdos con grandes empresas tecnológicas.

La inversión en IA no está exenta de riesgos. La inversión en centros de datos ha fluctuado históricamente, con desaceleraciones en 2018 y 2022 que provocaron caídas superiores al 50% en el precio de las acciones. Pero, a diferencia de ciclos pasados, la demanda actual de IA está impulsada por una transformación tecnológica fundamental, que apunta a un crecimiento sostenido a largo plazo.

En definitiva, tanto Nvidia como Iren parecen estar bien posicionadas para beneficiarse de la explosión de la IA. Sin embargo, la cautela es clave. Un enfoque diversificado, combinado con una cuidadosa evaluación de los riesgos, es la mejor estrategia para navegar en este mercado en constante evolución.