La jubilación: ¿un número mágico o un espejismo?
¿Cuál es la edad ideal para colgar las botas? En Estados Unidos, la respuesta se ha vuelto tan difusa como las previsiones del tiempo. Las fechas y las cifras se multiplican, confundiendo a quienes planean su futuro, mientras la realidad económica dibuja un panorama cada vez más incierto.
El dilema de las edades: ¿62, 65, 67 o 70?
Desde la posibilidad de acceder a la Seguridad Social a los 62 años, pasando por la elegibilidad a Medicare a los 65, hasta la edad de jubilación “completa” a los 67 y el pico máximo de beneficios a los 70, la confusión es comprensible. Según las encuestas, la mayoría de los estadounidenses se jubilan a los 62, pero los datos del Censo revelan un panorama ligeramente distinto: 62.6 años para las mujeres y 64.6 para los hombres. Andrew Biggs, del American Enterprise Institute, lo resume con contundencia: la edad de jubilación es un concepto “mal definido”.
Hace no tanto, los 65 eran el estándar. Durante décadas, la Seguridad Social consideró esa edad como la “normal” para recibir beneficios, y también coincidía con la edad para acceder a Medicare y la mayoría de las pensiones. Pero la crisis de 1983 obligó al Congreso a elevar la edad de jubilación completa a 67, marcando el inicio de una transformación radical.
La llegada de los 401(k) alteró la ecuación, incentivando a los trabajadores a prolongar sus carreras. Alicia Munnell, del Center for Retirement Research de Boston College, ha documentado cómo la edad de jubilación promedio ha ido aumentando de forma constante desde 1994, sumando casi tres años tanto para hombres como para mujeres. Pero, ¿qué ocurre ahora?

El nuevo horizonte: 70, la nueva normalidad
La paradoja reside en que, aunque la jubilación a los 62 sea popular, la edad promedio para reclamar la Seguridad Social es 65. Y la verdad es que cada año que posponemos la jubilación, obtenemos un beneficio mayor. La diferencia entre reclamar a los 62 y a los 70 puede llegar a ser del 76%, según el economista Laurence Kotlikoff. Munnell ha acuñado una frase que resume esta tendencia: “70 se ha convertido en la nueva 65”. La estructura de los beneficios, diseñada para igualar los ingresos a lo largo de la vida, ha convertido la espera en una estrategia económica inteligente.
Catherine Collinson, CEO del Transamerica Center, reconoce que la sincronización de estas diferentes edades de jubilación parece improbable, pero el hecho es que la longevidad y la necesidad de asegurar un futuro financiero saludable están impulsando a muchos a retrasar el momento de colgar el chaleco.
En 2026, la jubilación tendrá cuatro hitos clave: 62, la edad de acceso más común a la Seguridad Social; 65, el momento de elegibilidad para Medicare; 67, la edad de jubilación completa bajo las reglas actuales; y 70, el punto máximo de beneficios. Pero la realidad es que, con la Seguridad Social enfrentando un déficit proyectado para 2032 y la posibilidad de recortes del 28% en los beneficios, la ecuación podría cambiar, empujando a los trabajadores a prolongar aún más sus carreras. Lo que es seguro es que la jubilación ya no es una fecha fija, sino un ejercicio de planificación flexible en un mundo en constante transformación.
La pregunta ya no es a qué edad deberíamos jubilarnos, sino cuánto tiempo podremos permitirnos trabajar.