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Las acciones de ia resisten el crash y ya miran nuevos máximos

El Nasdaq perdió 14 % desde su récord y ellos ni se inmutan. Los títulos que alimentan la inteligencia artificial y los centros de datos no solo aguantan el chaparrón: preparan la siguiente escalada. El truco está en los números, concretamente en el rating EPS de Investor's Business Daily: 45 de las 50 firmas que integran el selectivo IBD 50 logran puntuaciones de 79 o más. Es decir, han ganado la partida al 80 % del mercado en beneficios.

El filtro que separa a los supervivientes

El algoritmo de IBD mezcla el crecimiento de los dos últimos trimestres con la tasa anual de tres a cinco años. Salen 99 puntos para el mejor, 1 para el peor. Lo relevante: las compañías que ya superan la barrera de 80 repiten récord tras récord y atraen el capital cuando el índice se tambalea. El ejemplo más claro es Comfort Systems USA (FIX). La constructora de infraestructura HVAC para 'data farms' cierra 2024 con un 120 % de revalorización y una nota de 99 en el EPS. Su cifra de pedidos se duplicó hasta 11.900 millones de dólares.

El caso de Argan (AGX) es aún más gráfico. El 27 de marzo saltó un hueco del 20 % tras anunciar un beneficio trimestral un 56 % mayor. Su rating subió de 93 a 94 y el título se anotó un 75 % en lo que va de año. El mercado castiga a casi todo, pero premia a quien demuestra que puede cobrar cada vez más por los cables, refrigerantes y salas de servidores que la revolución de la IA necesita.

Cuidado con las etiquetas engañosas

Cuidado con las etiquetas engañosas

No todo brillo es oro. Algunas recién salidas al parqué lucen crecimientos espectaculares y, aun así, se quedan en 77 puntos. El motivo: les falta historia. A Forgent Power Solutions le ocurre. Cuatro trimestres seguidos de beneficios explosivos, pero al no tener registro anual completo el sistema le baja la puntuación. La moraleja es clara: hay que mirar la fecha de salida a bolsa antes de descartar una prometedora.

Wall Street ya ha marcado en rojo la próxima temporada de resultados. Se espera que las compañías de la tabla adjunta dupliquen o tripliquen sus beneficios. Los analistas apuestan por el mismo guion: más contratos de los 'hiper-scalers' (Amazon, Microsoft, Google) y márgenes que se expanden gracias a la escasez de mano de obra especializada. El mensaje es tozudo: el castillo de naipes global puede tambalearse, pero los ladrillos que sostienen la inteligencia artificial siguen siendo de granito.

Mientras los inversores masivos discuten si estamos en recesión o en soft landing, hay un club privado que ya lo tiene claro: quien cobra por cada vatio, cada rack y cada chip no conoce la crisis. Y mientras los datos sigan creciendo a tasas de dos dígitas, sus acciones seguirán mandando en el parqué. La bolsa, al fin y al cabo, premia la certidumbre; y hoy la certidumbre se mide en gigavatios y en beneficios por acción que doblan la media del mercado.