Marex desata locura: gana 55% más mientras el petróleo sacude a los demás
Marex Group no entiende
de miedo. Mientras el crudo sube y baja 5% en una misma sesión, el bróker londinense acaba de anunciar que su beneficio antes de impuestos trepará hasta los 150 millones de dólares en el primer trimestre, un 55% más que hace doce meses. La acción, que salió a 19 dólares en abril de 2024, ya vale 44 y este marté sumó su séptimo cierre verde consecutivo. A los inversores les importa poco que la formación técnica sea una taza con asa del 43% de profundidad: la volatilidad es su mejor aliada y cobra cada vez más comisiones.El negocio se alimenta del pánico ajeno
La fórmula es brutal: cuanto más se mueven el gas natural, el níquel o el Brent, más contratos negocia Marex y más tarifas cobra. Ian Lowitt, su consejero delegado, lo resume sin pelos en la lengua: «Marzo será récord, entre 65 y 75 millones de beneficio, duplicando enero y febrero». El secreto no es un algoritmo mágico, sino estar en medio del tiroteo. Cuando el mercado teme un corte de suministro ruso o un default de un cliente de gas, los hedgers corren a contratar coberturas y Marex pasa la gorra.
El riesgo, claro, existe. En enero un market maker de gas no atendió un margin call y Marex absorbió la pérdida. Lowitt lo minimiza: «Los defaults ocurren, pero el volumen que generan las crisis paga la factura». La frase resume la moral del bróker: sangre en la calle, dinero en la cuenta. Por eso el valor negocia con un ATR del 5,85%, un nivel que espanta a los conservadores y atrae a los adictos al beta.

La salida a bolsa que nadie quiso y ahora todos quieren comprar
La IPO de abril 2024 fue modesta: 19 dólares, book reducido, poco ruido. Dos años después el papel ha más que doblado y los analistas que la ignoraron ahora buscan hueco en la bandeja. La taza de 43% de profundidad que dibuja el gráfico es, técnicamente, una base defectuosa, pero pasa factura solo si la volatilidad desaparece. Y aquí nadie apuesta por un mercado tranquilo.
El punto de entrada oficial está en 44,63. El que entre ahora tendrá que digerir swings de 6% diarios y la amenaza de nuevos defaults. Pero también se llevará un proxy puro del caos energético, sin complejos ESG ni promesas de dividendos. Marex cobra cuando el mundo se asusta, y el miedo está a la orden del día.
La lección es tosca: mientras los bances tradicionales agonizan por la curva de tipos y las fintech prometen rentabilidades que nunca llegan, un bróker de commodities que huele a café y papel en Londres se frotan las manos cada vez que el petróleo abre con hueco. El próximo rally podría empezar cuando nadie lo espere: con un barril en 90 dólares, un gasoducto cerrado y un cliente que no puede pagar. Marex estará ahí, cobrando por el miedo de los demás.
