Merck revienta desde octubre: +39% y un bus de rebotes que aún no ha pasado
Merck & Co. luce como el AVE que nadie quiere perder. Desde finales de octubre acumula un 39 % de subida mientras la mayoría de farmacéuticas se tambalean. El truco: Keytruda, su anticáncer que ya factura más que la mitad de los bancos españoles juntos.
La estampida de fondos que no aparece en los titulares
El dinero inteligente no compra por impulso; lo hace por caudal. El indicador Chaikin Money Flow se ha pasado meses en territorio 'muy alcista', lo que en la jerga de trading significa que los gestores siguen acumulando a escondidas. El gráfico diario dibuja un escalón de máximos y mínimos crecientes, la definición viva de tendencia sana.
Hace quince días el título perforó la media móvil de 50 sesiones y muchos cantaron giro. Error. El rebote ha llegado con fuerza y ha devuelto a Merck al carril rápido. El último retroceso, un leve -3 %, fue el punto de entrada que los chartistas llevaban meses esperando. El mensaje de Jim Cramer fue demoledor: 'El bus acaba de pasar, pero vendrá otro'. Traducido: los pullbacks de entre 3 % y 8 % siguen siendo gangas.

El dividendo que paga la espera
Mientras el mercado debate si Petróleo a 90 dólarios arruina la recuperación, Merck paga casi el 3 % de dividendo por el simple hecho de dormir accionista. Con la rentabilidad del bono a 10 años rozando mínimos, ese cupón se convierte en un colchón real. Y no es un lastre: la compañía tiene margen para subirlo, porque Keytruda sigue expandiéndose en nuevos tipos de tumores cada trimestre.
La última jugada maestra llegó esta misma semana: 6.700 millones de dólares por una molecula de fase II contra leucemia mieloide crónica. Ni un solo dólar de beneficio aún, pero Wall Street la aplaudió. ¿Por qué? Porque repite la fórmula que ya funcionó con Keytruda: adquirir un activo prometedor antes de que los ensayos de fase III disparen el precio. El mercado castiga a quien paga por flujo, no a quien paga por futuro.

Objetivo: $130 antes de que cante la campana
El analista Lang, que marcó el rally de octubre, ve a Merck en 130 dólares antes de cierre de año. Desde los 119 actuales eso son nueve dólares de margen, un 9 % extra que, sumado al dividendo, supera la rentabilidad anual que promete la mayoría de fondos de renta variable. En un contexto de desaceleración inducida por energía, los laboratorios con pipelines sólidos suelen ser los últimos en caer y los primeros en repuntar.
La moraleja: cuando un título sube 39 % en seis meses y aún cotiza por debajo de sus máximos de febrero, la tentación es pensar que se ha quedado sin gas. Pero el flujo de caja, el dividendo y la adquisición reciente gritan lo contrario. El bus sigue en marcha. Quien se baje ahora tendrá que correr más que el resto para subirse en la siguiente parada.
