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Microsoft desploma 35 % y los analistas ven una trampa para osos: la huida puede ser la entrada del año

Han pasado cuatro meses desde que Microsoft tocara techo y el gráfico parece un precipicio: –35 % en bolsa, 120 000 millones de dólares de capitalización evaporados. La culpa la tiene la IA, dicen. Y también la paciencia que el mercado ya no tiene.

La historia huele a pánico de cerrar posiciones. En noviembre empezaron las dudas: ¿y si la revolución de la inteligencia artificial fuera más humo que ingresos? La respuesta fue un vendaval que arrastró al resto del sector, pero en Redmond hay un dato que los vendedores han pasado por alto: la demanda sigue superando la oferta. Lo repetía Amy Hood, la CFO, hasta la saciedad en la última conferencia: «Los clientes nos piden más capacidad de la que podemos entregar». El problema no es falta de negocio; es falta de chips, de racks, de energía. Y de tiempo.

El 3 % que desata el temor

Copilot, el asistente de Microsoft, abarca apenas un 3 % del mercado global de chatbots. En EE. UU. llega al 6 %. Casi nadie paga. Esa cifra minúscula alimenta el relato de que la apuesta por la IA es un agujero sin fondo. Pero mirar solo la cuota de uso es caer en el cebo: los 400 millones de suscriptores de Office 365 aún no han sido cruzados con la máquina de monetización de Redmond. Cuando el botón de Copilot aparezca por defecto en Word, Excel y PowerPoint, el margen bruto se disparará sin necesidad de conquistar nuevos clientes. El mercado lo ha visto antes con la nube: primero vienen los usuarios, después la factura.

Mientras tanto, Azure crece «solo» un 38 % interanual. El ritmo baja un punto porcentual y Wall Street se echa a temblar. Lo que no se menciona es que la tasa de crecimiento de Google Cloud también ha perdido fuelle y que Amazon AWS lleva tres trimestres rondando el 12 %. La desaceleración es sectorial, no exclusiva de Nadella.

El gasto capex planificado para este año asciende a 120 000 millones. A los ojos del trader medio es un despropósito: ¿tanto dinero para tan poca cuota? A ojos de un directivo de infraestructuras es la autopista que permitirá cobrar peaje durante la próxima década. Cuando la capacidad esté online, el coste marginal por consulta de IA caerá cerca de cero. Ahí reside la verdadera barrera de entrada.

Los analistas ya han marcado el suelo

Los analistas ya han marcado el suelo

El consenso de FactSet fija el objetivo a doce meses en 587,77 dólares, un 62 % por encima del cierre del viernes. Treinta y ocho bancos mantienen la recomendación de compra. Ni una sola casa de renombre ha rebajado el precio objetivo por debajo de 500 dólares. La última en mover ficha fue Morgan Stanley: «El mercado confunde madurez con estancamiento. Microsoft tiene los activos más subestimados del sector tech». La frase resume el sentimiento de una sala de trading que ha convertido el miedo en descuento.

El negocio tradicional sigue siendo una fortaleza. Windows aún corre en dos de cada tres ordenadores del planeta. Office 365 suma 400 millones de bolsillos dispuestos a pagar una tarifa anual. El flujo de caja operativo supera los 90 000 millones anuales. Con esa caja, Nadella puede comprar competitividad mientras los rivales tienen que financiarse en mercados de deuda más caros.

La clave está en el calendario. Los chips de Intel y AMD para servidores con acceleradores de IA llegarán en masa al segundo semestre. La capacidad ociosa se convertirá en ingreso reconocido. Y los inversores que ahora venden volverán a comprar más caro. La historia se repite: cuando Microsoft cayó un 30 % en 2015 por los temores a la nube, quien compró duplicó su dinero en veinticuatro meses.

La pregunta no es si Microsoft tocará fondo mañana, sino si uno está dispuesto a pagar 160 dólares hoy por una acción que los analistas ven en 200 en primavera de 2025. El mercado regala una ventana. Las ventanas, como las ventas de pánico, se cierran de golpe.