Microsoft hunde un 33% y los fondos aprovechan: la gran apuesta tras el derrumbe
Mientras el mercado castiga
a los titanes tecnológicos, Microsoft lidera la caída: -33,5% desde su máximo anual. El miedo se ceba con la factura de la carrera de la IA y con la salud de su socio OpenAI, pero hay un dato que cruje: 8.000 instituciones han aumentado sus posiciones en plena caída. El mensaje es sutil: ven sangre y descuentan un rebote.Cuando el gasto se dispara y la nube crece un 29%
En los primeros seis meses de su ejercicio 2026 Microsoft ha quemado 49.000 millones de dólares en capex. La proyección anual ronda los 100.000 millones. Un desembolso que hace temblar la rentabilidad, hasta que se revisa la línea de ingresos: la división Intelligent Cloud sube un 29% interanual, duplicando el ritma de la compañía. La moraleja: cada dólar derramado en centros de datos ya tiene fecha de retorno, aunque los analistas aún no lo priceen.
El temor dominante: ¿y si OpenAI colapsa? El contrato que ata a Microsoft representa 281.000 millones de los 625.000 millones de backlog. Pero incluso en el peor escenario la firma conservaría 344.000 millones en pedidos. Es decir, la red de seguridad sigue siendo un colchón de billones, no de millones.

Quién compra cuando el chart sangra
Los formularios 13F más recientes –correspondientes al cuarto trimestre de 2025, justo antes del hundimiento post-resultados– revelan dos jugadas de vértigo. Cardano Risk Management multiplica por diez su apuesta: ingresa 21,2 millones de acciones y ya acumula 1.100 millones de valor en el software. Corient Private Wealth duplica casi su paquete hasta 17,8 millones de títulos. Ni Vanguard ni BlackRock se han quedado atrás: suman 15,9 y 10 millones más, respectivamente. El mensaje de los grandes gestores: el -23% desde enero es ruido, no señal.
La pregunta que quema es si seguirán comprando tras el revés de enero. Las próximas declaraciones, en abril, serán el termómetro real del apetito institucional. Mientras tanto, el valor cotiza a múltiplos que no se veían desde 2018 y la generación de caja libre sigue creciendo a doble dígito. Traducción: quien entre ahora apuesta a que el mercado ha confundido inversión con despilfarro.
Microsoft no es una start-up que prometa beneficios en 2035. Es una máquina de contratos recurrentes que factura más de 200.000 millones al año. La brecha entre percepción y realidad se agranda, y los fondos lo saben. Por eso acumulan, sin alarde, antes de que el resto del mercado despierte.