Microsoft y meta se desploman 35%: el castigo selectivo que anticipa otro tramo bajista
Mientras el S&P 500 aún respira a 32% por encima de los mínimos de abril, Microsoft y Meta ya están de vuelta en ese infierno. La acción de Nadella se ha desfondado un 35% desde sus máximos de octubre; la de Zuckerberg, un 34% desde agosto. Dos gigantes que pesaban como oro en los índices ahora arrastran colas de fuego y nadie se atreve a cogerlas en caída libre.
El diferencial que nadie pidió
En abril el mercado entero se desplomó por el caos arancelario de Trump; esta vez el daño es quirúrgico. “La liquidación anterior fue sistémica, la actual es stock picking con ganas de venganza”, resume Jeff Jacobson en 22V Research. Los fondos no están vendiendo todo: están fugándose de la tecnología que prometía flujos infinitos en un futuro lejano y que ahora exige 650 000 millones de dólares solo en 2026 para seguir siendo relevante.
La cuenta de gasto de capital —esa línea que antes se escondía en la nota a pie de página— se ha convertido en el nuevo EBITDA. Google, Microsoft, Amazon y Meta proyectan un salto del 60% en capex el año que viene. Traducción: van a quemar caja antes que generarla. Los analistas que justificaban un PER de 35× “porque la IA lo vale” ahora ven cómo el flujo descontado se licua con cada punto que sube la curva.

El petróleo que enciende la inflación y la fed que no se mueve
La Operación Epic Fury en el Medio Oriente ha devuelto el crudo a los titulares y la inflación a la mesa de la Reserva Federal. Powell no solo ha descartado recortes: ha empezado a hablar de “neutral más alto”. Crecimiento sintético + tiposaltos = valor presente de los flujos tecnológicos que se evaporan. La ecuación es brutal y no admisible en los modelos de hace seis meses.
Mientras tanto, el dinero institucional ha girado 180° hacia lo que llama “guerra plays”: energía, defensa y fabricación doméstica. El sector tecnológico pasa de ser overweight a underweight en las presentaciones de ristretto de Manhattan. La rotación no es silenciosa: se huele en los pasillos de Goldman y se traduce en cierres de posición al cierre de cada sesión.
Jonathan Krinsky, el técnico de BTIG, lanza la dato que hela la sangre: “En los verdaderos suelos de la última década, menos del 25% de los componentes del S&P cotizaban por encima de su media móvil de 200 días. El viernes estábamos en el 43%. Aún queda cuchillo”.
Microsoft y Meta ya no arrastran solo sus propios balances: arrastran el ánimo de un mercado que descubre que el emperador IA lleva meses en cueros. La pregunta no es si caerán más, sino quién será el siguiente en la lista cuando los algoritmos terminen de ajustar precios a una realidad que ya no acepta promesas a largo plazo sin caja a corto. La brecha entre el índice y sus superestrellas se llama deslealtad selectiva: el S&P puede seguir a flote mientras sus dos pesos pesados se hunden sin remordimiento.
