Nakamoto vende 20 m$ en bitcoin y su acción se hunde al mínimo: el 'holding cripto' agoniza

Las palabras de David Bailey suenan a epitafio: «Hemos construido una tesorería robusta y una estrategia de capital escalable». El mismo día que lo proclamaba, Nakamoto Holdings (NAKA) liquidaba 20 millones de dólares en bitcoin para tapar un agujero de 142,6 millones en el cuarto trimestre. El mercado respondió de forma contundente: la acción tocó fondo en 0,21 $, un 80 % por debajo del precio de hace seis meses. La historia se escribe en rojo.

Un balance que desangra

La firma llegó a 2025 con 5.342 BTC en la caja y promesa de convertirse en el primer holding nativo del ecosistema. Hoy ese arsenal vale 359 millones, pero el coste medio de adquisición era de 118.171 $ por moneda. Hacer la cuenta: Nakamoto lleva perdidos 275 millones solo por la depreciación del activo. A eso hay que sumar otros 10,8 millones que se evaporaron en su apuesta hermana, Metaplanet. El resultado neto es un sangrado de 166 millones en el año.

La operación de rescate —vender bitcoin cuando todos predicen un rebote— ha levantado suspicacias. ¿Por qué desprenderse de liquidez dura si la tesis es largo plazo? En la calle oyen la respuesta: necesitan efectivo para cubrir gastos operativos y evitar el incumplimiento de covenants. La tesorería podría quedarse sin colchón antes de que los ingresos por eventos y gestión de activos (BTC Inc y UTXO, adquiridas en febrero) lleguen a compensar.

El ceo pide a los

El ceo pide a los 'traders' que se larguen

Bailey ya advirtió en septiembre: «Quien haya venido a hacer un trade, que venda y se marche». El mensaje, publicado en una carta a accionistas, pretendía filtrar inversores temerarios y fidelizar al believer de bitcoin. El efecto fue el contrario: el free float se disparó y el precio se desplomó. La frase se ha convertido en meme en foros de Reddit y en WhatsApp de broker dealers: «El CEO me ha despedido antes de que yo le despida a él».

El consejero delegado se agarra a la narrativa de builder: fusionarse con la clínica KindlyMD, integrar servicios médicos ligados a pagos en BTC y explotar la marca bitcoin Magazine. Pero los ingresos concretos aún no aparecen en el informe 10-K y el mercado ya no paga promesas a precio de venture.

El pozo sin fondo de la

El pozo sin fondo de la 'tesorería bitcoin'

Nakamoto no es un caso aislado. MicroStrategy ha dejado de comprar por primera vez en tres años; Tesla lleva meses sin tocar su pila de BTC; y Semler Scientific acaba de anunciar una venta parcial. El modelo hold-bitcoin-and-issue-debt se resquebraja cuando el precio cae por debajo del coste medio y los tipos de interés suben. El carry trade se invierte: la deuda se paga con más deuda y los tenedores de acciones se convierten en últimos en la cola de cobro.

Wall Street ya no valora estas firmas por el número de monedas que atesoran, sino por su capacidad de generar cash flow operativo. Nakamoto no reportó ni un dólar de beneficio EBITDA en 2025. El rating implícito es una D de default y la volatilidad de la acción —120 % anualizada— equipara a un token de memecoin.

La moraleja la resume Amanda Fabiano, la COO: «Vamos a escalar ingresos y acumular bitcoin con disciplina». Traducción: si el mercado no se recupera, seguiremos vendiendo pedazos de la colección para sobrevivir. El hodl colectivo se convierte en un slow rug institucional.

A cierre de este martes, NAKKA cotiza en 0,217 $, un centavo por encima del mínimo histórico. El volumen ha subido 400 %: hay fondos especializados que hacen scalping al borde del delisting. El capital se agota, la fe también. Quedan 5.342 BTC en la caja fuerte, pero cada día que pasa valen menos y cuestan más de mantener. El tiempo de Nakamoto se mide en bloques, no en trimestres.