Netflix sube otra vez la apuesta: 26,99 $ por ver stranger things sin anuncios

Otra vez la pantalla negra de carga se enciende y la factura crece. Netflix acaba de estirar el precio de todas sus tarifas en EE. UU. sin avisar a nadie: el plan Premium ya cuesta 26,99 $, dos dólares más que la semana pasada. El plan Standard con anuncios sube a 19,99 $ y hasta la versión con publicidad se encarece un dólar, hasta 8,99 $. La jugada es tan silenciosa como demoledora.

La cuenta de resultados que calla el anuncio

El truco no es nuevo, pero funciona. En el cuarto trimestre de 2025 Netflix facturó 12.100 millones de dólares, un 17,6 % más que el año anterior. El margen operativo se disparó al 29,5 % y la compañía generó 9.500 millones de flujo libre de caja, frente a los 6.900 millones de 2024. La moraleja: cada vez cobra más por suscriptor y gasta menos en relación a lo que ingresa. El gasto en contenido crecerá por debajo de la facturación en 2026, prometieron los directivos a los analistas. Traducción: más Stranger Things y menos pasta por episodio.

El anuncio, la gallina de los huevos dorados, duplicó y medio su tamaño en doce meses y ya aporta 1.500 millones. Los inversores aplauden: la acción cotiza a 37 veces beneficios, como si el crecimiento nunca fuera a frenar. Pero ahí está el detalle: esa prima de valor solo se sostiene si los 325 millones de suscritores siguen tragando subidas cada año.

El límite llega, solo que no sabemos cuándo

El límite llega, solo que no sabemos cuándo

La historia repite su guion: subida, pánico, retención. El año pasado la cancelación bajó tras el último encarecimiento. Netflix lo cita como prueba de que su poder de precio es intacto. Lo que olvida contar es que Apple TV+, Max y Disney+ también apretaron el gatillo y el consumidor medio ya paga por cuatro servicios. Cuando la suma supera el pack de cable del 2010, algo cruje.

La ventaja de Netflix es que no depende de otro negocio que lo cruce: no tiene iPhones que vender ni parques temáticos que llenar. Pero esa independencia se convierte en maldición si el día del corte se generaliza. El 48,59 % de margen bruto da margen para aguantar, no para volar eternamente. A 93 $ por acción, el mercado da por hecho que la compañía subirá precios cada año hasta 2030 sin perder un solo cliente. La cuenta no es imposible, pero exige que nadie se levante del sofá y apriete el botón rojo. Apuesto a que alguien ya lo está pensando.