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New found gold se juega el todo por el todo: 75 millones para arrancar la mina queensway en 2027

El silencio en la bahía de Notre Dame se rompió ayer con el anuncio que muchos inversores de New Found Gold (NFGC) llevaban años esperando: la canadiense ha firmado un preacuerdo para hacerse con un crédito de 75 millones de dólares que le permitirá sacar el oro de Queensway antes de que termine 2027. La cotización, que arrastra un 40 % de caída desde los máximos de 2024, rebotó un 18 % en las primeras horas de la sesión neoyorquina. El consenso de los analistas que cubren el valor apunta ahora a un upside del 105 %: doblar el dinero en doce meses o quedarse fuera del juego.

El dinero llega caro, pero llega

El préstamo se estructura en dos tramos: 50 millones al cierre —previsto para abril— y 25 millones adicionales que podrán desembolsarse antes de julio de 2027 si la compañía cumple con hitos de construcción. El coste: un 9,25 % fijo más 0,5 % anual por gastos de administración. Garantía: una debenture sobre los activos de la propia mina. Keith Boyle, CEO, no ocultó la urgencia: “Necesitamos los primeros lingotes en el cuarto trimestre de 2027 para mantener nuestro cronograma y devolver la deuda dentro de los 24 meses pactados”.

La operación llega cuando Queensway acumula 1,2 M oz de oro medidas e indicadas y otro millón en inferidas, según el último informe 43-101. La ley media ronda los 12 g/t, suficiente para alimentar una planta de 1.500 tpd sin que el AISC se dispare por encima de 900 $/oz. Pero hay un detalle: el 30 % de la infraestructura pesada aún está en papel. El dinero nuevo servirá para encargar los molinos SAG y el thickener de largo ciclo, piezas que tardan entre 14 y 18 meses en llegar a Newfoundland.

El mercado castiga la dilución, pero premia la velocidad

El mercado castiga la dilución, pero premia la velocidad

El tíquet subyacente es brutal: si el oro se mantiene por encima de 2.400 $/oz, los flujos libres proyectados superan los 120 millones anuales a partir de 2028. La clave es que NFGC ya no dependerá de ampliaciones de capital que diluyan al accionista. El pasivo neto saltará de cero a 75 millones, pero la empresa conserva 35 millones en caja y un portafolio de royalties que puede monetizar sin tocar el núcleo de Queensway.

Los cortos, sin embargo, no se arredran: el short interest sigue en el 12 % del flotante. La apuesta es que los costes finales se disparen cuando la provincia exija un estudio adicional de impacto social, algo que la compañía aún no ha presentado. La fecha límite: diciembre de 2026. Si Ottawa pide más garantías ambientales, el cronograma de Boyle se viene abajo y la debenture se convierte en una losa.

El mensaje de la calle es claro: New Found Gold se ha jugado la última carta. Si los 75 millones se transforman en lingotes antes de que el oro baje de 2.000 $, los accionistas que entren ahora se llevarán el doble. Si la inflación de capex aparece, el 9,25 % de interés se comerá el margen y la mina acabará en manos de Agnico o Eldorado a precio de saldo. La próxima tesitura se escribe en 18 meses. El reloj ya corre.