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Nike se desploma un 15% tras ganar en el tercer trimestre: el futuro en china le pesa más que los números

Nike ganó más de lo esperado, vendió lo previsto y aun así su cotización se hundió un 15% apenas abrió el mercado. La razión no está en el balance del tercer trimestre —que arrojó un beneficio por acción de 0,35 dólares, por encima de los 0,28 que temían los analistas— sino en la guía que la directiva ha dado para el cuarto trimestre: caída de ventas entre el 2% y el 4%, con China liderando el desastre: -20%.

El gigante que tropezó con su propia predicción

La empresa llevaba meses prometiendo que la segunda mitad de su año fiscal mostraría “signos de recuperación”. Los inversores, que han visto cómo el título se deslizaba desde máximos anuales de 80 dólares hasta los 45 actuales, agarraron ese mensaje como tabla de salvación. La tabla se ha roto. El consejo ha tenido que reconocer que la recuperación llegará más tarde y, lo que es peor, será más frágil de lo calculado.

Los números del tercer trimestre, cerrado el 28 de febrero, no ayudan a endulzar la píldora: ingresos globales -3% a tipos de cambio constantes, Nike Direct -7%, Nike Digital -9%. Solo el canal mayorista aguantó el tipo con un +1%, pero las tiendas propias cedieron un 5%. El margen bruto se contrajo 130 puntos básicos, hasta el 40,2%. Traducción: venden menos y lo hacen con menos rentabilidad.

China ya no es el motor, es el freno

China ya no es el motor, es el freno

Hace cinco años, pronosticar un crecimiento de dos dígitos en China era casi un ejercicio mecánico para Nike. Ahora, el gigante admite que su negocio en el país seguirá sangrando durante todo el próximo ejercicio. La competencia de marcas locales como Li-Ning o Anta, el impulso nacionalista y la guerra comercial han convertido al consumidor chino en cliente cauteloso, cuando no hostil.

El descenso del -12% en Greater China durante el tercer trimestre se convertirá en un -20% este trimestre. Para los analistas que aún valoraban a Nike con múltiplos de crecimiento, la revelación es demoledora: si China no crece, el cómputo global se queda sin cilindros. La directiva ha dicho que confía en una “mejora estructural” a partir del año fiscal 2026. El mercado, que no paga promesas a largo plazo cuando los presentes flaquean, ha castigado el valor hasta dejarlo en mínimos de cuatro años.

El dividendo, último escudo ante la desbandada

El dividendo, último escudo ante la desbandada

Con el título en 44,85 dólares, Nike ofrece un rendimiento por dividendo del 3,07%, el más alto en lustros. Pero ni la rentabilidad frena la sangría: 3,6 millones de acciones cambiaron de manos en pocos minutos, cuatro veces el volumen medio. Los fondos indexados que hasta ahora aguantaban la caída para no crystallizar pérdidas se plantean abandonar barco antes de que el próximo informe les obligue a rebalancear.

El mensaje es claro: los beneficios contables ya no bastan. Nike necesita mostrar que puede reconquistar a sus consumidores fuera de Estados Unidos y que tiene un plan creíble para China que no se limite a “esperar que el sentimiento mejore”. Mientras tanto, los 78.000 millones de capitalización se evaporan a velocidad de sprint y los inversores revisan sus modelos: de acción de crecimiento a valor que paga dividendo. El reloj corre en Portland: tienen nueve meses para demostrar que este no es el principio de una década perdida.