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Nvidia despierta y arrastra al nasdaq: 5,6% en una sola sesión tras el cheque de 2.000 millones de marvell

Nvidia ha vuelto a demostrar por qué lleva el pulso del mercado. Un salto del 5,6% en un día que le ha añadido 190.000 millones a su capitalización —más que el valor total de Inditex— ha despertado al Nasdaq, que ha cerrado con un avance del 3,8% y ha dejado al S&P 500 rozando nuevos máximos. El detonante: Marvell Technology ha sacado el talonario y ha puesto sobre la mesa 2.000 millones para estrechar aún más su alianza en redes de inteligencia artificial y chips a medida.

El algoritmo que no da tregua

La acción ha recuperado los 174 dólares, nivel que deja atrás el 20% de caída acumulada desde los 212 que tocó en junio. El volumen ha superado los 214 millones de títulos, un 16% por encima de la media de los últimos tres meses. Es decir, los fondos que se habían desprendido de la acción en julio han vuelto a comprar, sedientos de cualquier noticia que avive el ciclo de gasto en centros de datos. Y la han encontrado: el acuerdo con Marvell no solo refuerza la narrativa de demanda, sino que amplía el radio de acción de Nvidia más allá de sus GPUs, hacia el negocio de chips personalizados y switches de alta velocidad.

El efecto ha sido contagioso. AMD ha subido un 3,7% y hasta Intel, que lleva meses en el dique seco, ha cerrado con un +7,1%. El sector semiconductor ha aportado más de la mitad del avance del Nasdaq, un gesto que los gestores interpretan como señal de que el dinero fresco sigue buscando exposición a la inteligencia artificial, pero ahora con más criterio: premia a quien muestra caja y contratos, no solo promesas.

493.940% Desde el ipo: la cifra que calla

493.940% Desde el ipo: la cifra que calla

Nvidia salió a bolsa en 1999 a 0,35 dólares por acción. Hoy cotiza 493.940% arriba. Ese guarismo no es un simple adorno para presentaciones: significa que quien invirtió 1.000 dólares entonces tiene ahora 4,9 millones. El dato duele a quienes creyeron que el tren ya había pasado. La realidad es que cada nuevo contrato de infraestructura —como el de Marvell— reabre la puerta a una segunda, tercera o cuarta oleada de ingresos recurrentes. El margen bruto se mantiene por encima del 71%, un nivel que deja muy poco espacio a la competencia y mucho al free cash flow.

El mercado ha interpretado el movimiento como un aviso: la guerra por la IA no se va a resolver solo con tarjetas gráficas. Las redes, los switches y los chips específicos serán el siguiente campo de batalla. Y ahí Nvidia ya no va solo: lleva a Marvell de escudero, y entre los dos controlan la mitad de los componentes que hacen funcionar los clusters de GPUs.

La sesión ha dejado otra lectura: los recientes recortes de posición han limpiado el tabla. Los hedge funds que apostaron contra la acción en julio han tenido que correr a cubrirse, alimentando el rally. El resultado es un rebote técnico con fundamentales, la combinación favorita de los gestores de alto octanaje.

El próximo escenario está dibujado: si en las próximas semanas aparecen más anuncios de despliegue de redes de IA —y todo indica que así será—, los 200 dólares dejarán de ser resistencia para convertirse en mero escalón. Mientras tanto, el dividendo del 0,02% sigue siendo una anécdota: aquí no se compra por el cupón, sino por el multiplicador de beneficios que representa cada nuevo contrato.

La moraleja la resume un gestor de riesgo en la mesa de una firma europea: “El que espera la recesión para comprar Nvidia se queda fuera de juego. La recesión ya llegó, pero es de los que no tienen GPU”. El mercado ha vuelto a votar: la intelig artificial no entiende de ciclos, solo de presupuesto.