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Nvidia se juega 197 dólares en doce meses: el negocio corre más que la cotización

Wall Street odia las predicciones a doce meses, pero con Nvidia el ejercicio merece la pena: el flujo de caja viaja a 300 km/h y la acción aún no ha pisado el acelerador. El chip que alimenta la fiebre de la inteligencia artificial acaba de anunciar un salto del 73% en facturación hasta 68.100 millones de dólares en su cuarto trimestre fiscal. La bolsa apenas se inmutó: subió un 0,77% y se quedó en 175,74 dólares. La brecha entre lo que gana la empresa y lo que paga el mercado por cada dólar de beneficio se ensancha, y ahí reside el truco.

Por qué el peor enemigo de nvidia es su propio ritmo

El segmento de centros de datos facturó 62.300 millones, un 75% más que hace un año. En solo tres meses la cifra treó un 20% respecto al trimestre anterior. La ganancia por acción, ajustada, llegó a 1,62 dólares, un 82% arriba. El margen bruto se mantiene en el 75,2%: fabricar los Blackwell más rápido de lo que se venden no baja los precios, los eleva. La moraleja: el negocio crece más rápido que la capacidad de los analistas para actualizar sus modelos.

Pero la bolsa ya desconta lo que viene. El ratio price-to-earnings retrocede de 36 a 21 veces si se usan las ganancias proyectadas para los próximos cuatro trimestres. Significa que la acción puede subir un 12% y, paradójicamente, quedar más barata que hoy. El escenario, sin alharacas: 197 dólares dentro de un año con un PER inferior al actual. El mercado regala apreciación mientras la compañía sigue facturando a ritmo de feria.

El día que los hiperscalers digan basta

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La guinda del pastel se llama guía: Nvidia prevé 78.000 millones de ingresos en el primer trimestre fiscal. La cifra supera la suma de los ingresos anuales de Intel en 2022. Pero detrás hay un reloj de arena. Los gigantes cloud no pueden elevar el capex al infinito; ya diseñan sus propios chips y los competidores —AMD, Amazon, Microsoft— acechan. El margen de maniobra se estrecha y, cuando crezcan menos del 20% anual, el PER que hoy parece regalado pasará a parecer caro.

La ironía final: el momento en que el negocio desacelere será cuando más dinero devuelva a accionistas. El free cash flow superará los 90.000 millones anuales en 2026. Compras de acciones y dividendos exprimirán la banda de cotización hacia arriba, amortiguando la caída del múltiplo. El resultado neto: un título que puede ganar 12% incluso cuando la fiesta de la IA deje de ser un desmadre adolescente para convertirse en un adulto que paga las facturas.