Oracle se desploma 60% y wall street apuesta a que vuelva al trono del billón
Hace seis meses Oracle tocó techo a 345 dólares. Hoy cotiza en 138. La caída es tan brutal que hasta los osos se están subiendo al barco: Guggenheim coloca el objetivo en 400 dólares, un 170% por encima del cierre del viernes. La razón no es nostalgia; es dinero: 553 000 millones en contratos firmados y aún por facturar.
El contrato openai que ilusionó y luego espantó
El 10 de septiembre Larry Ellison prometió que su negocio de centros de datos para IA pasaría de 18 000 millones en 2026 a 144 000 millones en 2030. La acción se dispara un 40% en una sesión. El problema: 300 000 millones de ese montante dependen de OpenAI, una start-up que quema 8 000 millones al año y acaba de cerrar una ronda de 120 000 millones para seguir viva. La pregunta que empezó a circular entre los gestores de fondos fue directa: ¿quién paga la fiesta si Sam Altman necesita otro rescate?
Oracle respondió endeudándose hasta el cuello: 50 000 millones en bonos para construir granjas de servidores que aún no generan cash. El free cash flow dio negativo en los últimos tres trimestres. El margen bruto, del 64%, no convence cuando el coste de capital ronda el 5,5% y la inflación de chips no cede. La fiesta se acabó y el papel se desplomó.

Por qué guggenheim ve un billón de valor
John DiFucci, el analista más alcista del sector software, no cree que Oracle vaya a repetir el guión de Cisco en 2000. Su tesis se sostiene en tres pilares: primero, la base instalada de bases de datos corporativas es un ancla de fidelidad que ni AWS ni Google han logrado arrancar; segundo, la demanda de infraestructura cloud sigue superando la oferta en un 30%, según la propia compañía; tercero, el flujo de caja girará a positivo en 2026 sin necesidad de nuevas emisiones de deuda.
La clave está en el contrato con OpenAI. La ronda de 120 000 millones cerrada en marzo incluye un covenant: si la start-up cumple los hitos de ingresos —25 000 millones anuales y creciendo—, el compromiso de gasto con Oracle se hace irrevocable. Es decir, el riesgo de contraparte se reduce y los 300 000 millones de RPO pasan de «tal vez» a «casi seguro». Con múltiples de 6 veces ventas 2028, el mismo que Microsoft hoy, Oracle podría alcanzar los 400 dólares por acción y colocarse junto a Nvidia y Apple en el selecto club del billón.
El mercado, por ahora, no compra el relato. Pero los gestores que entraron en los 120 dólares en 2022 y salieron en los 340 están volviendo a picar. No por amor a Ellison, sino porque la rentabilidad por acción puede duplicarse en tres años si los 144 000 millones de 2030 se materializan. La apuesta es sencilla: o Oracle se convierte en la utility del cloud de IA o el ajuste será aún más doloroso. La mesa está servida y el dividendo del 1,44% paga la espera.