Palantir gana 70% más y sus acciones se hunden: la burbuja que nadie ve
La cuenta no cuadra. Palantir Technologies acaba de anunciar que facturó 1.400 millones de dólares en el último trimestre de 2025, un 70 % más que el año anterior. Wall Street, en vez de aplaudir, ha arrastrado al título un 29 % desde su pico de 207 $ del 3 de noviembre. La razón: 233 veces sus beneficios. O, dicho de otra forma, cada dólar de ganancia vale 10 veces más que el mismo dólar en Microsoft o IBM.

El contrato militar que no logra justificar el precio
El Pentágono acaba de convertir el sistema Maven de Palantir en programa de récord oficial, lo que abre la puerta a despliegues masivos en todas las ramas. El Ejército ya le encargó hasta 10.000 millones para la próxima década. La ontología que convierte datos en mapas de batalla en tiempo real seduce a los generales, pero no al analista que revisa el multiplicador de beneficios. 353.000 millones de capitalización exigen que ni una línea de código falle.
En la sala de máquinas de los fondos de cobertura se repite una pregunta: ¿y si la inteligencia artificial no fuera un arma de valor infinito? La compañía presume de su AIP, una plataforma que hospeda modelos de lenguaje dentro de las redes privadas de sus clientes. Funciona, sí, pero competirá mañana con la misma nube de Amazon, con Google o con un startup que aún no ha salido del garaje. El margen hoy lo fija el miedo a perderse el tren, no la cuenta de resultados.
El último informe de Stock Advisor, la carta de recomendaciones estrella de Motley Fool, ni siquiera incluye a Palantir entre sus diez apuestas. El gestor que lo acaparó en 2004 con Netflix se llevó un x500; el que apostó por Nvidia en 2005 multiplicó por mil. La lección histérica: cuando la narrativa se dispara más rápido que los flujos de caja, el error se paga con décadas de rentabilidad perdida.
La moraleja es brutal. Palantir no es un fraude: sus ontologías han salvado operaciones militares y han optimizado cadenas de suministro. Pero la renta variable no perdona. Quien paga 233 veces beneficios exige que el futuro sea perfecto, que los competidores se queden dormidos y que los gobiernos sigan firmando cheques en blanco. Una sola revisión a la baja, un solo contrato que se escape, y el castigo será ejemplar. La burbuja no estalla siempre con estruendo; a veces es un silencioso desangre del 29 % que deja al inversor mirando al techo y preguntándose por qué no vendió cuando la historia aún olía a gloria.