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Palantir se desploma 31%: la burbuja de ia empieza a desinflarse

El sueño de convertir 10.000 dólares en 223.000 en dos años acaba de chocar con la dura realidad de los múltiplos desorbitados. Palantir cerró el viernes con un 31% de caída desde su máximo de noviembre y la pregunta que quema en la sala de máquinas de Wall Street ya no es si la corrección es «saludable», sino cuánto tiempo tardará la acción en perforar el suelo.

El negocio crece, pero el precio se dispara más rápido

La compañía de Alex Karp facturó 1.400 millones en el cuarto trimestre, un 70% más que hace un año. El problema: cotiza a 250 veces sus beneficios pasados y 117 veces los futuros. Para justificar ese nivel tendría que multiplicar sus ganancias por cinco sin que el valor bursátil se mueva un centímetro. Una hazaña que ni siquiera Netflix o Nvidia necesitaron en sus años dorados.

Los analistas proyectan un crecimiento del 62% en 2026 y del 43% en 2027. Suenan bien las cifras… hasta que se traducen en valoraciones. Si Palantir mantiene ese ritmo hasta 2030, su PER aún así rondaría los 50: el doble del techo histórico para una empresa de software madura. Traducción: el precio actual ya descuenta cinco años de resultados perfectos y un milagro de margen.

La trampa del ganador de la ia

La trampa del ganador de la ia

La narrativa de «indispensable para los gobiernos» ya no seduce a los fondos que entraron en 2023. Vendieron 2.300 millones en acciones durante los últimos diez días de marzo, según datos de Bloomberg. La razón: los contratos federales crecen, pero no al ritmo vertiginoso que exige la valoración. Y en el sector comercial la competencia se recuesta: Microsoft, Snowflake y Databricks ya ofrecen plataformas similares sin el premio de cotizar como si fueran el único jugador del planeta.

El sesgo militar que un día fue escudo –y justificación para márgenes abultados– se ha convertido en lastre: dependen del Pentágono para casi el 30% de sus ingresos, un cliente que recorta presupuestos cada vez que Washington tose. Además, la transparencia que exigen los contratos públicos limita la escalada de precios que sí disfruta un SaaS puro del sector privado.

Escenario 2030: el precio, idéntico; la cartera, desigual

Escenario 2030: el precio, idéntico; la cartera, desigual

Hagamos la cuenta con los pies en la tierra. Si Palantir triplica su facturación y duplica beneficios, la acción apenas se movería. El accionista que compró en enero de 2023 habrá surfado un tsunami, pero quien entre hoy se conformará con un rendimiento plano… y mucha volatilidad de por medio. La moraleja: la IA no fabrica trillionarios, solo traslada el dinero de los tardíos a los tempranos.

En la sala de redacción ya no preguntamos «¿a cuánto estará en 2030?». La pregunta real es: ¿quién será el último en darse cuenta de que el show terminó?