Paypal se desploma 40% y ahora cotiza a precio de saldo: ¿dónde está la trampa?
PayPal vale hoy lo mismo que en 2018, a pesar de que el mundo ha pasado de pagar en metálico a hacerlo con un clic. Wall Street castiga a la reina de las carteras digitales con un descuento del 40% en tres años y la deja cotizando a 9 veces sus ganancias esperadas para 2025. La pregunta que quema en el bolsillo de quienes entraron a 300 dólares no es si la acción es barata, sino si algún día volverá a serlo.
El divorcio con ebay que nadie vio venir
La historia empieza con un buen día de 2018 en el que eBay anunció que PayPal dejaría de ser su pasarela estrella para abrazar a Adyen. La ruptura se alargó hasta 2023 y le quitó a PayPal un flujo de ingresos que parecía inquebrantable. El golpe fue tan directo que la compañía tuvo que reinventarse a marchas forzadas: apostó por Braintree, su plataforma de procesamiento sin marca, y por Venmo, la app de pagos entre amigos que nunca terminó de encontrar un modelo rentable. El resultado: el margen por transacción se desplomó del 2,89% en 2015 al 1,66% en 2025. Traducción: cada vez que alguien paga con PayPal, la empresa se queda con menos monedas.
El crecimiento de cuentas activas se estancó en 439 millones frente a los 435 millones de 2022. Un palmo en tres años. Mientras tanto, la competencia —Apple Pay, Google Wallet, Stripe— no duerme. La sensación es que PayPal ganó la guerra del pasado y perdió la del futuro.

El truco de la rentabilidad: recortes y recompras
Pero hay un giro de guion. Aunque el top line apenas respira, el beneficio por acción se disparó un 37% anual entre 2022 y 2025. ¿Magia? No, tijera. La empresa despidió, optimizó y recompró acciones como si el mundo se fuera a acabar. El truco funciona para los ratios, pero no para la innovación. Y los inversores lo saben.
Los analistas ya no sueñan con duplicar ingresos; se conforman con un 4% anual hasta 2028. Lo que vendría después sería otro 6% de crecimiento en beneficios, si todo va bien. El guion promete expansión de Venmo en tiendas físicas, cuentas de ahorro con interés súper y transferencias internacionales con stablecoin. Todo envuelto en la marca PayPal Open, un intento de convertirse en el iOS del dinero digital. Bonito, pero no revolucionario.
Con esas hipótesis, y si el mercado le concede un múltiplo 15 veces ganancias en 2029, la acción podría superar los 100 dólares. Doble jackpot en tres años. El escenario, por supuesto, asume que la take rate —ese porcentaje que PayPal cobra por cada pago— deja de sangrar. Hoy sigue cayendo. Y hasta que no toque fondo, comprar aquí es cazar cuchillos.
PayPal no es una historia de tecnología, es una historia de Finanzas. Y en Finanzas, cuando el margen se erosiona, el reloj corre en contra. La liquidación puede terminar en resurrección, pero quien apueste debe saber que primero habrá más pánico. El faldón de operar a precio de saldo es que, a veces, el saldo está roto.