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Plug power se dispara 7% tras tocar fondo: ¿renace la hidrógeno de las cenizas?

Wall Street ha visto un cadáver moverse. Plug Power, la antaño estrella del hidrógeno, saltó ayer un 7,33% hasta 2,42 dólares cuando aún huele a quemado: desde su salida a bolsa en 1999 pierde un 99% descontando el reverse split. Un centavo sobre un dólar. Pero los números del último trimestre han encendido una mecha que nadie quiere apagar todavía.

De 150 a 2 dólares: la caída que nadie olvida

La gráfica es una cicatriz. En 25 años el valor se ha desinflado como un globo pinchado por la burbuja dot-com, la crisis financiera y la tanda de proyectos de hidrógeno que se quedaron en papel. El resultado: una capitalización de 3.100 millones que parece un chiste si se compara con los 74.000 sistemas de celda de combustible que la compaña tiene desplegados en cinco continentes y con nombres como Amazon o Walmart tatuados en la cartera de clientes.

Lo que nadie cuenta es que dentro de esa hemorragia hay un torniquete. El año pasado los ingresos cayeron un 29% y el margen bruto rozó el -3.400%. Sí, negativo. Pero en los primeros tres meses de 2025 la facturación ya repunta un 13% y la pérdida neta se estrecha. Motivo: las empresas han vuelto a pedir hidrógeno verde y Plug ha encendido la turbina de su plan «Quantum Leap», un ajuste de costes que recorta hasta el último centavo.

El hidrógeno vuelve a cotizar en tiempo real

El hidrógeno vuelve a cotizar en tiempo real

Los analistas que aún no han tirado la toalla ven un camino recto: 18% de crecimiento anual hasta 2028 para alcanzar 1.200 millones de facturación. Con un valor de empresa de 3.700 millones, la acción cambia de manos a cinco veces ventas estimadas para este ejercicio. En un sector que vuelve a hipnotizar a los fondos verdes, eso es una ganga… o una trampa con etiqueta de oferta.

La clave está en la materia prima: el hidrógeno verde que Plug produce ya no depende de subvenciones a medio plazo. El diferencial de coste con el gris se achica cada mes que sube el gas natural. Y si los tipos de interés bajan, el financiación de plantas de 100 MW deja de ser una quimera. Ahí reside el flanco que los hedge funds que han duplicado posición en el último trimestre están jugando.

¿Ganga o último cartucho? La respuesta llegará antes de lo previsto. La compañía tiene hasta julio para presentar un plan creíble de camino a la rentabilidad o el Nasdaq le recordará que los centavos también pueden desaparecer. Mientras, el 7% de ayer es solo un parpadeo en un titán herido que aún respira.