Por qué pagar los últimos 1.000 dólares de un préstamo puede arruinar el crédito de tu hijo
Un padre en Wisconsin quería liberar a su hija del último respiro de un préstamo de coche. Clark Howard le dio el mismo consejo que ahora le doy yo: no lo hagas. Detrás de esa obsesión por ver ceros en la columna de deuda se esconde un error que puede costarle a la chica más de 30 puntos en su score FICO.
El truco del algoritmo que nadie cuenta
El 35 % del FICO se alimenta de historial de pagos. Cada mensualidad que se cumple añade un grano de arena al castillo crediticio. Cerrar la cuenta antes de tiempo es como parar una serie de Netflix en el penúltimo capítulo: la plataforma no registra final y el algoritmo se queda con hambre. A los 22 años, con una tarjeta de crédito y este préstamo como única fuente de datos, la chica tiene todo por perder y nada por ganar.
El segundo golpe llega por el lado del mix de crédito. FICO premia tener al menos un préstamo a plazos activo; sin él, el perfil se empobrece. La ratio de deuda contra capital ya está en zona óptima: 1.000 dólares sobre 3.000 iniciales. Liquidar esos mil dólares no mejora la foto; la borra.

Los padres también salen perjudicados
Chris y su esposa figuraban como codeudores. Cada pago puntual les servía de refuerzo positivo en sus propios informes. Al anticipar el cierre, privan a sus perfiles de unos meses extra de historia compartida. En su caso el daño es cosmético, pero en familia los gestos cuentan: terminar lo que se empieza es la lección que vale más que mil puntos.
La moraleja es tan simple como incómoda para quienes aborrecen la deuda: un préstamo de construcción no se paga, se completa. El interés ya está cobrado; lo que queda es el último tramo de un entrenamiento que la hija recordará cuando solicite su hipoteca dentro de cinco años. Los 1.000 dólares no son un lastre, son el último repeticiones de la rutina que le garantiza entrar en el mercado inmobiliario con elscore más alto posible.
