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Quantum computing inc. se traga nucrypt por 5 millones y se planta en la mesa de la guerra cuántica

Quantum Computing Inc. acaba de romper el silencio con un cheque por 5 millones de dólares. La empresa de Hoboken ha cerrado la compra de NuCrypt, un veterano de la fotónica cuántica que desde 2003 suministra hardware a la NASA, al Ejército de EE.UU. y a la red Chicago Quantum Exchange. El mensaje es claro: no quiere ser un actor de reparto en la película de la computación cuántica; aspira a protagonista.

El precio de la entrada: acciones y cash

La operación se pagó con una mezcla de efectivo y acciones QUBT. A partir de ahora, NuCrypt opera como filial al 100 %. Para los inversores, el movimiento eleva el portafolio fotónico de la compañía y coloca la comunicación cuántica en el centro de su hoja de ruta. La promesa: chips más pequeños, más rápidos y listos para producción a gran escala gracias a la tecnología de niobato de litio en película delgada que ya desarrollaba Quantum.

Lo que nadie cuenta es que, dos días antes del anuncio, Troy Jensen, analista de Cantor Fitzgerald, recortó su precio objetivo de 15 a 10 dólares. Mantuvo la recomendación Neutral, pero dejó caer una cifra que retumbó en las pantallas: si QUBT logra captar solo un 5 % del mercado global de software, hardware y servicios cuánticos en 2035, podría facturar 375 millones de dólares en la próxima década. El mercado total que imagina Jensen ronda los 7.500 millones. Ni mucho ni poco: el equivalente a tres veces la capitalización actual de la empresa.

¿Apuesta segura o rulette russe?

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Los títulos de Quantum Computing se dispararon un 18 % tras el comunicado, luego cedieron la mitad de la ganancia. La volatilidad es la norma en el universo cuántico: la mayoría de ingresos aún proviene de contratos gubernamentales y pilotos universitarios, no de ventas recurrentes. El 78 % del free float está en manos de minoristas que operan desde apps, lo que amplifica los vaivenes.

La clave está en la fábrica. La compañía asegura que la unión de sus placas de niobato con los sistemas de NuCrypt reduce el tamaño de los dispositivos a la décima parte y duplica la eficiencia de conversión electro-óptica. Si la fábrica de Hoboken escala como prometen, el coste por chip podría caer por debajo de los 300 dólares, abriendo la puerta a clientes comerciales que hoy miran el precio y se echan atrás.

Mientras tanto, la competencia no duerme. IonQ, Rigetti y el propio gigante Google avanzan en sus propias arquitecturas. Pero NuCrypt aporta algo que el balance de QUBT no refleja: relaciones. Estar dentro de Chicago Quantum Exchange significa acceso anticipado a los papers más calientes y a los contratos federales que se adjudican sin puja.

El mercado de la criptografía cuántica moverá cerca de 3.000 millones de dólares en 2027, según IDC. Quantum Computing Inc. acaba de comprar su tarjeta de acceso a esa mesa por el equivalente al presupuesto anual de marketing de una marca de refrescos. Barato si la apuesta cuaja, carísimo si el titular se disuelve en el ruido de un nicho que aún no factura ni un céntimo de beneficio neto.

La partida está servida. El 5 % que imagina Jensen podría convertirse en el 1 % que salve a los accionistas o en el 0 % que los entierre. En la industria cuántica, las probabilidades no se miden en décimas: se ganan o se pierden en un solo qubit.