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Retiro: ¿cuántos activos debes tener en cada 'cubeta'?

La jubilación, ese horizonte que tanto anhelamos, puede transformarse en una pesadilla si no gestionamos nuestros ahorros con inteligencia. Olvídate de las fórmulas mágicas: Morningstar, la prestigiosa firma de análisis financiero, ha desglosado una estrategia que podría ser tu mejor aliado para navegar este periodo crucial. Se trata de la llamada 'estrategia de cubetas', un enfoque modular que prioriza la tranquilidad financiera sobre la búsqueda obsesiva de rendimientos desproporcionados.

La estrategia de cubetas: un escudo contra la volatilidad

La idea es simple, pero efectiva: divide tus activos en tres 'cubetas' según su horizonte temporal y su tolerancia al riesgo. La primera, la más inmediata, es tu 'cubeta de liquidez', un fondo de emergencia que te permitirá cubrir tus gastos esenciales durante los primeros años de jubilación. Aquí, el refugio es la clave: efectivo, depósitos a corto plazo, y otros activos fácilmente convertibles en dinero en efectivo. La segunda, la 'cubeta de bonos', actúa como un amortiguador ante la volatilidad del mercado, proporcionando ingresos estables para los años intermedios. Y, finalmente, la 'cubeta de acciones', destinada a generar crecimiento a largo plazo, aunque con mayor riesgo.

Christine Benz, directora de Finanzas personales y planificación para la jubilación de Morningstar, lo explicaba con claridad: “La estrategia de cubetas no está diseñada para maximizar los retornos de la inversión. Su objetivo es asegurar que puedas cubrir tus necesidades de efectivo, independientemente de lo que ocurra en los mercados”. Un objetivo noble, sobre todo en tiempos de incertidumbre económica.

Tres modelos para cada perfil de riesgo

Tres modelos para cada perfil de riesgo

Morningstar ha propuesto tres modelos de asignación de activos basados en la estrategia de cubetas, adaptados a diferentes perfiles de riesgo: agresivo, moderado y conservador. Para un inversor con un horizonte de jubilación superior a 25 años y una alta tolerancia al riesgo, la distribución ideal sería: 8% en efectivo, 32% en bonos y un jugoso 60% en acciones. En cambio, para aquellos que preveen una jubilación de entre 15 y 25 años, la asignación se ajustaría a: 10% en efectivo, 40% en bonos y 50% en acciones. Y para los más conservadores, con una jubilación esperada de menos de 20 años, la recomendación es: 40% en efectivo, 48% en bonos y solo un 12% en acciones.

La clave está en la flexibilidad. El nivel de gasto en la jubilación es un factor determinante para la asignación de activos. Un inversor con bajos gastos, que solo necesite retirar el 3% de sus ahorros inicialmente, podría permitirse un perfil más agresivo con una menor proporción de efectivo.

Pero, ¿quién puede ayudarte a tomar las mejores decisiones? Un asesor financiero fiduciario, un profesional que está legalmente obligado a actuar en tu mejor interés, puede analizar tu situación específica y diseñar una estrategia personalizada. No es una inversión, es una protección.

En definitiva, la estrategia de cubetas es una herramienta valiosa para organizar tus ahorros para la jubilación. Con la información de Morningstar y el asesoramiento adecuado, puedes afrontar este nuevo capítulo de tu vida con mayor seguridad y tranquilidad. La clave no es buscar el mayor rendimiento, sino asegurar un flujo de ingresos constante y predecible. Y eso, a la larga, es lo que realmente importa.