Robinhood se dispara 57% y cramer grita: ‘más, todavía hay fuel’
Wall Street no acaba de decidir si Robinhood es un unicornio o un espejismo. Mientras el 57 % de subida en 12 meses apunta a lo primero, el -43 % desde enero recuerda lo segundo. Ahí vive el pulso: un broker que acaba de entrar en el S&P 500 pero que arrastra la losa de un mercado cripto que no termina de despegar.
Cramer carga los dados: ‘comprad más’
Jim Cramer no pide prudencia, pide posición. El 17 de marzo, en plena caída, gritó en Mad Money: «No, no vendáis. Vlad Tenev ha encontrado la tecla. Está arrasando». La razón: la nueva sección de predicciones, un producto híbrido entre apuesta y derivado que ya mueve más volumen que algunos ETF temáticos.
La CNBC repite el mensaje cada semana y el mensaje se convierte en flujo. El 8 de septiembre el título saltó un 15,8 % en una sola sesión tras el anuncio de la inclusión en el índice. El 29 de septiembre otro 12,3 % cuando Tenev publicó en X que los contratos de predicción habían triplicado la actividad media. La bola de nieve crece mientras el resto del mercado de cripto se frota la herida de un año negativo.

El pero que nadie canta
La euforia oculta un dato tozudo: los ingresos por transacción siguen atados al volumen de cripto y este, a su vez, al apetito retail. Cuando bitcoin retrocede, la comisión por orden se desploma. El 60 % de los ingresos de Robinhood aún nace en ese pasillo estrecho entre el miedo y la codicia de los menores de 35 años.
Los fondos de cobertura lo saben y por eso se cubren con AI y semiconductores. Mientras tanto, el small investor sigue el farol de Cramer y acumula HOOD a precios que ya descontaron hasta la hipotética próxima bull run. La pregunta no es si Tenev ha encontrado la tecla, sino si la cerradura seguirá ahí cuando llegue el próximo invierno cripto.
Robinhood hoy vale lo mismo que en agosto de 2021, cuando el bitcoin rozaba los 50 000. El mercado le ha dado la razón a Cramer, pero también le ha cobrado la factura del tiempo perdido. La acción sube, sí; pero lo hizo antes de que nadie supiera para qué.