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Robinhood se tambalea: baron capital admite desliz tras un año de euforia

Baron Capital acaba de sacudir al gallito de los brokers digitales. Su carta a inversores confiesa que Robinhood fue el principal lastre del Baron Financials ETF en el cuarto trimestre de 2025, tras haber sido su estrella durante nueve meses. La caída del 14,34 % en solo treinta días dejó a muchos con la boca abierta: ¿se acabó la fiesta?

La transición silenciosa que nadie vio venir

El fondo, que hasta diciembre operaba como mutual fund, se convirtió en ETF para contentar a los clientes que pedían liquidez intradía. El cambio de chaqueta no alteró la tesis: seguir apostando por compañías de servicios financieros con alto componente de crecimiento. Pero la euforia se enfrió. El propio Baron señala que los volúmenes de cripto en Robinhood se desplomaron en noviembre, tanto en comparación con octubre como con el año anterior. El efecto contagio fue inmediato: los inversores se llevaron beneficios y el título se desinfló.

La ironía es cruel. El mismo activo que impulsó un rendimiento anualizado del 10,21 % desde la creación del fondo —duplicando al índice FactSet Global FinTech— ahora pesa en la balanza negativa. El ETF cerró el trimestre con un -2,22 %, apenas mejor que el -7,19 % del benchmark tecnológico financiero, pero muy lejos del +2,07 % del MSCI USA Financials. La distancia duele.

La generación z ya no es tabla de salvación

La generación z ya no es tabla de salvación

Baron sigue creyendo en la “experiencia de usuario líder” y en la “velocidad de lanzamiento de productos” de Robinhood, pero el discurso suena a consolación. La plataforma ya no es el único lugar donde los menores de 30 años tocan el mercado; la competencia de apps de cero comisiones multiplica campañas de marketing y features de gamificación. Además, la fiebre por el bitcoin pasó de moda: los volúmenes diarios se redujeron a la mitad respecto al pico de marzo de 2025.

El dato que más duele: 83 hedge funds mantenían posición en HOOD al cierre del cuarto trimestre, ocho más que en septiembre, pero el flujo neto fue negativo. Traducción: los nuevos entrantes compraron barato mientras los antiguos salían por la puerta de servicio. El mercado premia la rotación, no la lealtad.

El 2026 arranca con optimismo —y con robinhood en la cuerda floja

Baron asegura que el entorno macro “saludable” y la política monetaria “accommodative” abonan el terreno para el sector financiero. Pero el parque de la ilusión ya no tiene cola para Robinhood. El bróker necesita demostrar que puede monetizar a sus 18 millones de cuentas sin depender del altibajeo de la cripto. Mientras tanto, Baron retiene la posición, pero el mensaje es claro: si la cosa se pone fea, la tijera está al alcance.

La moraleja de la historia: ni la juventud eterna ni los números récord de ingresos —1.300 millones de dólares en el cuarto trimestre— garantizan un titular si el usuario se aburre. En los mercados, la atención es el activo más volátil de todos.