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Schiff arremete contra la hipoteca con bitcoin: «es un timo para que no vendas tus criptos»

Peter Schiff ha cargado contra el nuevo producto hipotecario que acepta Bitcoin como pago inicial y que Fannie Mae acaba de abrir la puerta: «Incrementa el riesgo para los prestamistas y desaparece el pago inicial si la cripto se desploma.»

Una fórmula que divide al mercado

Una fórmula que divide al mercado

La propuesta llega de la mano de Better Home & Finance y Coinbase: dos préstamos paralelos, uno convencional y otro garantizado con criptomonedas que cubren la entrada de la vivienda. El cliente no vende sus Bitcoin, evita el evento impositivo y conserva la exposición al alza. El problema, según Schiff, es que el banco no puede tocar esos activos hasta que el préstamo entre en impago. «Si el valor cae, la garantía se esfuma y la entidad queda con las manos atadas», advierte.

La mecánica es sencilla: el criptoactivo queda bloqueado durante la vida de la deuda. Caiga o suba, el prestatario sigue pagando la misma cuota. La caída no provoca liquidación forzosa, pero sí un agujero en el balance del prestamista si el usuario deja de pagar. «Es un timo para que la gente no venda sus Bitcoin y siga engañada con la fantasía de que siempre subirá», sentencia el economista.

El rechazo de Schiff no es nuevo; lleva años llamando «burbuja» al criptoactivo. Ahora, sin embargo, su crítica apunta al corazón del negocio inmobiliario estadounidense: Fannie Mae, el gigante comprador de hipotecas, ha aprobado por primera vez un producto con garantía cripto. El mensaje es claro: el riesgo se socializa entre los inversores de bonos respaldados por hipotecas, mientras el propietario conserva la lotería del Bitcoin.

La contrapartida la esgrimen los promotores: el cliente accede a la vivienda sin deshacerse de un activo que, en teoría, puede revalorizarse más que la propia casa. Pero la historia reciente está llena de promesas de «colateral sin volatilidad» que terminaron en liquidaciones exprés. Schiff lo resume en una cifra: «Una caída del 50 % en el precio deja la garantía en cero y la deuda intacta.»

La jugada, de momento, solo está disponible para prestatarios con alto poder adquisitivo y fortalezas en cripto. El banco exige un colchón adicional de garantía y la aceptación de Fannie Mae supone un aval regulatorio que otros prestamistas miran con lupa. Si el experimento escala, la presión sobre los reguladores para definir recursos propios y provisiones anticíclicas crecerá. Mientras tanto, los primeros clientes ya firman: apuestan a que el Bitcoin subirá más que el tipo hipotecario. Schiff apuesta a que no.