Sentinelone se desploma 32 % y wall street pide la cuenta: la ia que la impulsa está infravalorada

Las acciones de SentinelOne se han hundido un 32 % en doce meses y cotizan ahora en 13 dólares. El mercado castiga sus previsiones conservadoras, la presión de los gigantes de ciberseguridad y el fantasma de la IA que, según algunos, puede hacer trizas el modelo SaaS tradicional. Pero los números del último ejercicio cuentan otra historia: la compañía acaba de cruzar la barrera de los 1.000 millones de dólares de facturación y ya gana dinero.

La ia que nadie quiere ver

El crecimiento del 22 % anual no es flor de un día. Detalle clave: el 65 % de sus clientes ya contrata tres o más productos, frente al 39 % del año pasado. Se trata de un dato que demuestra que la estrategia de venta cruzada funciona y que los clientes no solo se quedan, sino que se atragantan con la oferta. Además, la cifra de grandes cuentas que superan el millón de ingresos recurrentes crece un 20 %, hasta 153.

El motor de esta fiebre de adopción es Purple AI, la plataforma nativa de inteligencia artificial que en el cuarto trimestre se vendió empaquetada en más de la mitad de las licencias nuevas. La IA no es aquí un gadget de marketing: es el gancho que convierte la mera protección de endpoints en un ecosistema de seguridad que se expande por la red corporativa completa.

Valor en liquidación

Valor en liquidación

La ironía es brutal. A pesar de la escalada de ingresos y el viraje hacia el beneficio operativo (margen del 3,5 %), el título cotiza a 4,8 veces ventas, muy por debajo de la media histórica de 13,2 veces. Los analistas siguen marcando un precio objetivo medio de 18 dólares y los más optimistas apuntan a 26. Es decir, el consenso ve un rebote potencial del 40 % al 100 %.

El mercado está ahora mismo hipnotizado por el corto plazo: guías bajas, competencia de Palo Alto y CrowdStrike, titulares sobre la “disrupción” de la IA. Pero la realidad es que la misma IA que espanta a los inversores temerosos es la que está alimentando la facturación de SentinelOne. Mientras tanto, la empresa se compra a precio de ganga y los clientes siguen pasando por el aro.

En la guerra de ciberseguridad, la victoria no siempre la consigue el ejército más grande, sino el que mejor anticipa el próximo ataque. Con 1.000 millones de dólares en el banco y una IA que engancha, SentinelOne tiene la munición. Wall Street solo necesita apuntar.