Sequoia pulveriza al s&p: su apuesta por schwab le devolvió 37% en 2025
Ruane, Cunniff & Goldfarb acaba de enseñar a Wall Street cómo se gana en un mercado escorbutado. Su fondo Sequoia cerró 2025 con un +21,9% cuando el S&P 500 se conformó con el 17,9%. El truco no fue magia: concentrarse en pocas bestias de balance y pagar precio de súper descuento. La estrella del cuarto trimestre, Charles Schwab, les regaló un 37% en doce meses.
La jugada de schwab que nadie vio venir
Mientras la Reserva mantenía tipos altos, la mayoría de analistas daban por muerto al modelo de ‘net interest income’. Sequoia hizo lo contrario: aumentó la apuesta. La razón es tan sencilla como poderosa: Schwab captó flujo neto de activos a ritmo medio de un dígito, igual que en los últimos veinte años, pero la valoración de esos activos se infló un 18% por la revalorización bursátil. Resultado: 11,9 billones de dólares bajo gestión y un margen por intereses que explotó.
La cifra habla por sí sola: los ingresos netos por intereses crecieron más de veinte puntos porcentuales, empujando la factura total por encima del crecimiento de activos. Como los costes fijos no se mueven, el flujo cayó directo al beneficio: el BPA se disparó casi un 50% en 2025. Para los gestores de Sequoia, el efecto fue “un paliativo de altos márgenes que ya habíamos descontado, pero que el mercado tardó en cobrar”.

Por qué sequoia no se fía del rally general
El fondo advierte: la volatilidad no ha desaparecido, solo se ha disfrazado. Por eso mantienen una cartera de apenas dos docenas de nombres, con Schwab, Meta y Liberty Global en la pole. La clave no es la diversificación, sino el precio que se paga por cada dólar de free cash-flow. “Preferimos ocho compañías que entendemos a cien que no”, resume la carta a inversores.
La táctica ha dejado al S&P 500 atrás en siete de los últimos diez años, pero el equipo se guarda un as en la manga: liquidez por encima del 8% para recomprar cuando el mercado entre en pánico. Aunque el cierre del 27 de marzo les dejó Schwab en 92,36 dólares, un -3,3% en el mes, en Sequoia no se inquietan: “El valor tangible sigue cotizando por debajo de 12 veces beneficios 2026. Para un banco que ya no es solo un banco, es regalo”.
Wall Street ya ha empezado a copiar la jugada: 104 fondos de cobertura tenían Schwab en cartera a finales de diciembre, cinco más que en el trimestre previo. La diferencia es que Sequoia llegó antes y pagó menos. La lección queda grabada: cuando la Fed alce o baje, los márgenes seguirán ahí; quien los compre barato, se llevará el premio. Y Sequoia ya cobró la primera partida.