Sofi bajo la lupa: ¿oportunidad o burbuja financiera?
Las acusaciones de Muddy Waters han golpeado con fuerza a SoFi Technologies, provocando una caída del 43% en sus acciones en los últimos seis meses. ¿Es este el castigo merecido a una empresa que, según sus detractores, construye su éxito sobre una base de ingeniería financiera cuestionable? O, por el contrario, una oportunidad de oro para inversores con estómago para el riesgo.
Las graves acusaciones de un fondo short
Muddy Waters Research, un fondo conocido por sus estrategias de venta en corto, ha desatado una tormenta al publicar un informe que califica a SoFi como un “treadmill de ingeniería financiera”. La acusación principal es la de que la empresa infla métricas clave mediante trucos contables, suposiciones dudosas y, en definitiva, prácticas que enriquecen a sus ejecutivos a costa de los accionistas. Un ejemplo concreto: la tasa de pérdidas por préstamos personales se sitúa, según SoFi, en un 2,80% para el cuarto trimestre de 2025 y un valor similar para el año completo. Muddy Waters, sin embargo, calcula que debería estar en torno al 6,1%, una diferencia que impactaría significativamente en los resultados finales.
Las implicaciones son importantes: según los cálculos del fondo, el EBITDA ajustado de SoFi para 2025 debería ser de apenas 103 millones de dólares, un 90% menos de lo que la empresa ha reportado. La respuesta de SoFi no se ha hecho esperar, tachando el informe de “falta fundamental de comprensión” de su modelo de negocio y amenazando con acciones legales.

¿Un riesgo justificado en un mercado en auge?
Pero, ¿deberían los inversores entrar en pánico? A pesar de la controversia, SoFi se ha consolidado como un actor relevante en el floreciente nicho de la banca online, especialmente entre los jóvenes. Su ambición es clara: convertirse en un