Spacex se tambalea: la burbuja estelar se desinfla tras un setback en starship
Las acciones de SpaceX (SPCX) han sufrido un duro golpe este miércoles, rompiendo un nivel de precios clave y sumiendo a los inversores en la incertidumbre. El valor de la empresa, que había alcanzado máximos históricos impulsado por la expectativa del mercado, se ha desplomado hasta los 132,75 dólares, situándose por debajo de su precio de entrada en bolsa (IPO) de 135.
Un camino cuesta arriba: de 150 a la caída
SpaceX inició su trayectoria en el mercado con un estreno prometedor en junio de 2023, cotizando a 150 dólares. Rápidamente alcanzó su punto máximo histórico, el 16 de junio, con 225,64 dólares, pero desde entonces ha experimentado una erosión constante. Actualmente, las acciones están más de un 30% por debajo de ese pico, y un 12% en descenso en lo que va de año, lo que representa una clara señal de alerta para aquellos que apostaron por el potencial ilimitado de la empresa.
La caída, que se refleja en una bajada de casi un 3% en el mercado de hoy, contrasta fuertemente con el optimismo generalizado en Wall Street. La compañía, con su conglomerado de negocios – desde el lanzamiento de cohetes hasta la banda ancha por satélite, pasando por servicios de telefonía móvil y centros de datos – se presenta como un proyecto de gran envergadura.
El peso de starship: un test fallido y las expectativas de los analistas
La mayoría de los analistas, como Needham, mantienen una recomendación ‘Buy’, aunque han revisado al alza sus objetivos de precio, situándolos ahora en 250 dólares. Seis de cada diez expertos que analizan la empresa apuntan a una compra o ‘Strong Buy’. Pero la realidad es que existe una desconexión notable entre el valor que Wall Street atribuye a SpaceX y el precio actual de sus acciones. El factor clave, sin duda, es el desarrollo de Starship, el vehículo espacial más grande y potente jamás construido.
El lanzamiento previsto para mañana noche en Starbase, Texas, representa un hito crucial. Se trata de la decimotercera prueba de vuelo de Starship, una versión mejorada del sistema que debutó hace apenas dos meses. El lanzamiento anterior, en mayo, reveló serias deficiencias: el Super Heavy booster sufrió daños por calor durante el desprendimiento, se desvió de su trayectoria prevista y, finalmente, se perdió cuando algunos de sus motores no reanudaron el funcionamiento. Una debacle que pone en tela de juicio el plan de SpaceX para la exploración espacial, incluyendo la Luna y Marte.
A pesar de los contratiempos, la compañía sigue adelante con sus planes, y la inminente fecha de lanzamiento podría revitalizar la confianza de los inversores. La presión sobre SpaceX aumenta con la fecha de publicación de sus resultados financieros, prevista para mediados de agosto. Y el mundo estará al acecho para ver si Starship puede demostrar su capacidad de escalabilidad, un factor determinante para el futuro de la empresa.
