Sprott acumula 4.400 m$ en uranio y los fondos se frotan: ¿dónde estabas tú en 2021?
Las cuentas de Sprott no mienten: 50.000 millones de dólares bajo gestión, márgenes de EBITDA del 62 % y un dividendo que acaban de aumentar un 33 %. Mientras los gestores genéricos se pelean por captar flujos en bonos corporativos o ETFs de índices, esta firma canadiense se ha especializado en algo que nadie más ofrece: almacenar físico y darle ticker. El resultado es que se ha quedado con el ciento por ciento de los flujos netos en los trusts de plata de EE. UU. desde 2021. Ni BlackRock, ni Vanguard: Sprott.
El uranio pasó de ser tabú a motor de beneficios
La jugada maestra llegó cuando el mercado nuclear aún daba pánico. Sprott lanzó su Physical Uranium Trust y el ETF Sprott Uranium Miners con menos de 400 millones. Hoy gestiona 4.400 millones gracias a la vuelta del reactor como fuente limpia base. La lección: anticiparse cinco años al resto y construir la infraestructura —almacenes, auditorías, redenciones— antes de que el precio del U3O8 se disparara. Ahora cobra comisiones sobre un activo que escasea y que, además, no puede replicar cualquiera.
El modelo es desarmadamente simple: cobra un fee por custodia y liquidez, y lo hace con un margen brutal porque el cliente institucional prefiere pagar antes que abrir una cuenta en un vault suizo y lidiar con seguros. La clave está en la redención física: un fondo de pensiones puede salir del trust recibiendo lingotes, no solo efectivo. Eso elimina el tracking error y genera fidelidad de cliente.

¿El valor está caro? depende de la lente
El P/E por beneficios futuros ronda 26, la mitad que el de crecimiento puro de algún software sin ingresos. Y la ratio de precio respecto a los activos gestionados permanece estable pese al salto de 37 % en beneficios. Lo que los osos olvidan es que cada dólar nuevo que entra en los trusts de oro, plata o uranio se convierte en un flujo recurrente: la comisión se cobra todos los años, no solo la primera.
La pista de los fondos de cobertura confirma la tesis: 22 gestores mantenían posición a cierre de 2024, apenas una ligera retirada frente a los 23 del trimestre previo. No es desbandada; es consolidación. El mensaje es claro: quienes entendieron el negocio se quedan, aunque el precio haya subido más de un 40 % en doce meses.
La advertencia es obvia: si el precio del uranio o del oro colapsa, los activos y las comisiones se reducen. Pero la historia reciente demuestra que cada vez hay menos oferta verificable de metal físico y más demanda de respaldo real. En ese contexto, Sprott se ha convertido en el banco de materias primas que nadie tenía previsto. La pregunta ya no es si comprar o no, sino cuánto vale la única opción cuando la alternativa es no tener cobertura alguna.
