Stellantis se hunde 8,6% tras abandonar el hidrógeno y citi recorta su precio objetivo
Stellantis cotiza hoy como si fuera una start-up en quiebra: -8,6% en una sola sesión después de anunciar que abandona el hidrógeno y Citi le rebaja el precio objetivo al nivel del suelo, hasta 7 €. La acción ya acumula un -39% en lo que va de 2026 y los analistas solo ven un espejismo de rebote a 90 días.
Citi recorta y pone al grupo en la lista de espera
El banco norteamericano ha vuelto a golpear la mesa: recorte de precio objetivo de 8 € a 7 € y mantenimiento del rating Neutral. El mensaje es claro: no hay margen de seguridad hasta que la rentabilidad en EE.UU. y Europa deje de sangrar. La única esperanza que manejan los analistas es una posible inflexión del sentimiento inversor tras la debacle de 2026, pero advierten que el catalyst tendrá que llegar en los próximos 90 días o la acción seguirá en caída libre.
La razón del castigo de hoy es la retirada de la tecnología de hidrógeno, un proyecto que el grupo había vendido como la gran apuesta para decarbonizar la flota comercial. El mercado ha interpretado el paso atrás como un síntoma de descontrol estratégico y ha castigado el valor con la mayor caída diaria desde el crash de octubre pasado.

El agujero de 22.300 millones que nadie menciona
Mientras los titulares se centran en el recorte de Citi, pocos reparan en la magnitud del desastre contable: Stellantis cerró 2025 con unas pérdidas netas de 22.300 millones de euros, lastradas por 25.400 millones en cargos extraordinarios. Los ingresos cayeron un 2% hasta 153.500 millones, arrastrados por el efecto divisa y la guerra de precios en el primer semestre. La compañía intenta vender la historia de que el peor momento ya pasó, pero la realidad es que ni siquiera ha logrado estabilizar los márgenes en sus dos mercados core.
El grupo que agrupa a 14 marcas —Abarth, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Fiat, Jeep, Lancia, Opel, Peugeot, Ram y Vauxhall— se juega este trimestre la credibilidad ante los fondos de valor que entraron demasiado pronto. La promesa de eficiencia post-fusión se ha convertido en un mantra vacío mientras los concesionarios acumulan inventario y los consumidores migran a fabricantes asiáticos con mejor relación precio-tecnología.
Stellantis necesita un golpe de efecto: nueva dirección, nueva hoja de ruta o una venta de activos que devuelva liquidez. De lo contrario, el 7 € de Citi terminará pareciendo caro.