Super micro se derrumba: ventas récord no frenan el éxodo de inversores tras un nuevo escándalo

Wall Street cerró la puerta de golpe a Super Micro Computer. La firma de servidores para IA que hace un año cotizaba a 118 dólares y prometía convertirse en la joya del sector ahora lucha por mantenerse por encima de 21 dólares. La razión: la acusación penal al cofundador Yih-Shyan “Wally” Liaw por burlar el embargo de exportaciones a China. La noticia desató una estampida de fondos que hasta hace meses la consideraban imprescindible.

Rob Thummel, gestor de Tortoise Capital, resume la jugada: liquidaron toda su posición en el ETF Tortoise AI Infrastructure. El motivo, en una sola frase: “El indictment fue el detonante”. Liaw dimitió y la compañía asegura colaboración con el Departamento de Justicia, pero el daño ya está hecho. Brian Mulberry, estratega jefe de Zacks, fue más lejos: “Para nosotros es un título no invertible”.

La condena previa del mercado

El episodio no es un accidente aislado. Super Micro ya protagonizó en 2019 un fiasco contable que le costó la salida del Nasdaq. Regresó en 2020 y, apenas en 2024, tuvo que corregir de nuevo sus cuentas para conservar su plaza en el S&P 500. El patrón se repite: crecimiento descomunal, agujeros en la gobernanza. Ahora la historia vuelve a sonar a timbre de alarma.

Desde el máximo de 60,71 dólares del pasado 30 de julio, el valor se ha desplomado un 65 %. La caída la convierte en la segunda peor del índice referencia en apenas seis meses. El consenso de analistas se ha partido: hace un año predominaban las compras; hoy, las ventas suman cinco frente a seis recomendaciones de compra.

La tentación del ‘valor barato’

La tentación del ‘valor barato’

El múltiplo actual, siete veces beneficios estimados, es el más bajo desde 2024 y casi la mitad de su media de los últimos diez años. Para los más audaces, la carnicería es una ganga. Hendi Susanto, de Gabelli Funds, sigue en la partida: “La lista de fabricantes de servidores para IA es corta y Super Micro está en ella”. Su apuesta: la compañía puede facturar más de 40 000 millones en 2026, un 87 % más que el ejercicio anterior.

Louis Navellier, veterano gestor de Navellier & Associates, también resistió la tentación de vender. Su tesis se apoya en la colaboración con Nvidia, proveedor que obtiene cerca del 10 % de sus ingresos gracias a Super Micro. “La salida de Liav y la cooperación con la justicia son pasos necesarios”, argumenta.

El fantasma de la fuga de clientes

Pero no todos los gestores se fían del descuento. Woo Jin Ho, analista de Bloomberg Intelligence, advierte de un riesgo real: “El indictment puede empujar a los clientes a diversificar proveedores y eso lastrará los ingresos de 2027”. Dell y Hewlett Packard Enterprise acechan la cuota de mercado mientras Super Micro intenta convencer de que el problema fue sólo la conducta de un ex directivo.

Mientras tanto, la acción sigue bailando con dos melodías contradictorias: la promesa de ingresos explosivos en el corazón de la revolución de la IA y el eco persistente de falta de control interno. La lección que deja la travesía es clara: cuando la gobernanza falla, la valoración barata no es sinónimo de oportunidad, sino de trampa.