Taco bell aprieta el acelerador: su café helado quiere facturar 1.200 millones antes de 2030
Yum! Brands no negocia con el futuro: lo devora. La matriz de Taco Bell, Pizza Hut y KFC acaba de recibir un espaldarazo de 180 dólares por acción de manos de Andrew Charles, analista de TD Cowen, que tras reunirse con la cúpula salió con la calculadora humeante: la cadena prevé que su negocio de bebidas –hoy en 2.750 millones– roce los 5.000 millones en 2030. La mitad del salto vendrá de un subproducto que hasta ayer parecía un mero acompañante: el café helado y los energizantes.

El truco está en la cafetera
La jugada tiene nombre en clave: Live Mas Cafes, microsalas dentro de los propios Taco Bell donde ya preparan cold brew y refills de distintos sabores. El plan es doble: primero, que el cliente desayune allí; segundo, exportar los best-sellers al resto de la red para que cada local, franquiciado o no, termine vendiendo café sin invertir en una barra nueva. Charles calcula que esa límina de hielo y cafeína aportará 1.200 millones en seis años. Lo que nadie cuenta es que, si lo logra, el volumen por restaurante de Taco Bell trepará hasta 3 millones anuales, cifra propia de steakhouses, no de tiendas de burritos a 2,29 $.
El entusiasmo se contagia al precio. Bank of America, pese a recortar ligeramente sus estimaciones de beneficio por el alza de costes en Pizza Hut, ha alzado su precio objetivo de 173 a 178 dólares. El múltiple de mercado compensa el sobrecosto: los inversores prefieren apostar a que Yum! seguirá creciendo por encima del P/E del sector. La acción ya perforó los 165 dólares y deja atrás el pasivo que arrastró durante la pandemia, cuando los cierres forzados obligaron a renegociar rentas y royalties.
Detrás de la fachada de nachos y pollo frito hay un cambio de modelo que no se anuncia en campañas. Yum! dejó de ser operadora hace lustros: el 98 % de sus casi 55.000 locales son franquicias. Eso convierte cada innovación en un virus de márgenes: la matriz cobra regalías sobre ventas, no sobre beneficios netos. Si el café helado engorda el ticket medio, la recaudación crece sin que la empresa asuma el riesgo de personal adicional o inversión en cocina.
La apuesta tiene enemigos. El iced coffee americano ya es un campo minado donde Starbucks, Dunkin’ y McDonald’s se disputan cada décima de punto de cuota. Además, la cadena se juega su imagen de precio bajo: un cold brew grande puede costar más que un Crunchwrap Supreme. La solución que manejan los franquiciados es el combo: café más comida a precio de paquete, algo que erosiona margen pero fideliza al cliente que llega antes de las 11 a. m.
El reloj corre deprisa. Para alcanzar los 5.000 millones en bebidas, Yum! necesita que cada restaurante venda 2,7 cafés más al día. Parece poco, pero equivale a duplicar la penetración actual en menos de 72 meses. La cifra habla por sí sola: si fallan, habrán apostado el discurso de crecimiento a una categoría que representa apenas el 6 % de su facturación actual. Si aciertan, el mercado premiará con múltiplos de tecnología a una compañía que, en el fondo, sigue vendiendo tacos.