Texas instruments: el gigante analógico que ignora la fiebre de la ia (y lo está matando)

Mientras Wall Street se desgañita por las acciones de Nvidia y la promesa de la inteligencia artificial, Texas Instruments, el rey indiscutible de los chips analógicos, se mantiene en silencio, acumulando fortunas y demostrando que la innovación no siempre necesita ser ruidosa. Olvídense de las calculadoras; esta empresa es la columna vertebral invisible de la tecnología moderna, y su reciente desempeño financiero lo confirma.

Un imperio analógico en la era de la ia

Un imperio analógico en la era de la ia

Texas Instruments (TXN) no es el nombre que resuena en las conversaciones sobre inteligencia artificial, pero, irónicamente, es esencial para que esa IA funcione. Los chips analógicos que fabrica son los cimientos sobre los que se construyen los centros de datos que alimentan la explosión de la inteligencia artificial. En el último trimestre, sus ventas a estos centros de datos se dispararon un asombroso 70%, según declaraciones del CEO Haviv Ilan. La demanda de chips de gestión de energía y de procesamiento de señales, su especialidad, se dispara a medida que los servidores de IA devoran cantidades ingentes de electricidad.

Pero hay un detalle que pocos analistas están considerando: Texas Instruments no solo se beneficia de la IA, sino que también se protege de sus riesgos. A diferencia de muchas empresas “fabless” que dependen de fabricantes externos como Taiwan Semiconductor Manufacturing, Texas Instruments controla la mayor parte de su proceso productivo. Ha invertido miles de millones en instalaciones de fabricación de vanguardia, incluyendo una nueva planta de 300 milímetros en Sherman Oaks, Texas, que comenzó a producir en diciembre. Esta apuesta por la integración vertical no solo garantiza el suministro en tiempos de escasez, sino que también reduce su exposición a las tensiones geopolíticas y aranceles.

La fortaleza de Texas Instruments radica no solo en su tecnología, sino también en su historial de dividendos. 22 años consecutivos de aumentos, incluyendo un reciente incremento del 4% en 2025, y un rendimiento actual del 2.9% demuestran un compromiso inquebrantable con sus accionistas. La compañía ha impulsado su dividendo en un 273% durante la última década, demostrando que la gestión de capital es una prioridad.

Con una reducción esperada en sus gastos de capital, pasando de un máximo de 5 mil millones de dólares anuales a un rango de 2 a 5 mil millones, Texas Instruments se prepara para liberar un flujo de caja libre aún mayor. En 2025, este flujo ascendió a 2.9 mil millones de dólares, un incremento del 96% respecto al año anterior. Unos resultados que reflejan una gestión financiera sólida y una posición de mercado envidiable.

Los ingresos de la compañía alcanzaron los 17.7 mil millones de dólares en 2025, un aumento del 13%, mientras que las ganancias por acción (EPS) subieron un 4.8% hasta los 5.45 dólares. Una trayectoria ascendente que contrasta con la volatilidad que azota a otros sectores tecnológicos.

La apuesta por la producción interna, con el objetivo de alcanzar un 95% de la fabricación de sus wafers internamente para finales de la década, le otorga una ventaja competitiva significativa. El uso de wafers de 300 milímetros permite producir un 40% más de chips que los estándares de la industria, reduciendo costes y aumentando la eficiencia.

La reciente corrección en el precio de las acciones de Texas Instruments, un descenso del 8%, presenta una oportunidad de oro para inversores con visión de futuro. Mientras otros se centran en la fiebre de la IA, Texas Instruments está construyendo un imperio analógico sólido y rentable. La combinación de reducción de costes y mejora de la producción es una receta para el éxito a largo plazo.

Aunque la analista de The Motley Fool, James Halley, no incluyó a Texas Instruments en su lista de las 10 mejores acciones para comprar, es innegable que la compañía ha superado a la media del mercado durante años. Recordar que Netflix fue recomendada en 2004 con una inversión de 1000 dólares que se transformó en 532.066, o Nvidia en 2005, que multiplicó por 1087 la misma cantidad, pone en perspectiva el potencial de este tipo de inversiones.