Trabajar y cobrar pensión: la trampa que acecha a los jubilados
La jubilación, ese sueño de descanso y tranquilidad, puede verse truncada por una simple, pero letal, trampa: el llamado ‘earnings test’ de la Seguridad Social. Muchos jubilados, necesitados de un complemento de ingresos o simplemente deseosos de seguir activos, caen en esta red sin comprender sus consecuencias. La buena noticia es que, con planificación, se puede evitar.

¿Cuánto se puede ganar sin perder la pensión?
La Seguridad Social establece límites anuales sobre los ingresos que un jubilado puede tener sin que se reduzcan sus prestaciones. Para 2026, si te has jubilado antes de la edad ordinaria, puedes ganar hasta 24.480 euros anuales sin que se vea afectado tu cheque. Sin embargo, supera esa cifra y la cosa se complica: por cada 2 euros que ganes por encima de ese límite, se te descontará 1 euro de tu pensión. Si estás a punto de alcanzar la edad de jubilación ordinaria, el umbral es significativamente más alto: 65.160 euros anuales, con un descuento de 1 euro por cada 3 euros ganados por encima de esa cantidad.
Lo que pocos comprenden es que estos límites no son permanentes. Se revisan y suelen aumentar cada año, lo que implica que las opciones de compatibilizar trabajo y pensión tienden a mejorar con el tiempo. Además, la Seguridad Social recuerda que los importes retenidos no se pierden para siempre; se reintegrarán en futuras pagas, una vez que alcances la edad de jubilación ordinaria.
Pero hay un detalle crucial que pocos tienen en cuenta: si optas por trabajar mientras cobras la pensión antes de tu edad de jubilación ordinaria, tus prestaciones mensuales serán menores de por vida, sin contar con las actualizaciones anuales por inflación. Es un precio a pagar por la necesidad o el deseo de seguir trabajando.
Un estudio reciente revela una tendencia preocupante: los estadounidenses subestiman la cantidad de dinero que necesitan para jubilarse y, al mismo tiempo, sobreestiman su preparación. La realidad es que la pensión media mensual en Estados Unidos ronda los 2.076 dólares, o unos 25.000 dólares al año. Un ingreso de esa magnitud puede resultar insuficiente para cubrir los gastos básicos, lo que obliga a muchos a buscar ingresos adicionales.
La clave reside en la planificación. Antes de tomar la decisión de trabajar mientras se cobra la pensión, es fundamental analizar a fondo las implicaciones financieras y las reglas del ‘earnings test’. Una simple investigación puede evitar sorpresas desagradables y permitir una jubilación más tranquila. Y, como apunta un viejo dicho, la mejor inversión que puedes hacer es en tu propio conocimiento.
Lo que muchos no saben es que un simple hábito, aparentemente insignificante, puede duplicar los ahorros para la jubilación. No se trata de aumentar los ingresos, reducir gastos o recortar el estilo de vida. Se trata de algo mucho más directo y poderoso: la constancia. La disciplina de ahorrar de forma regular, incluso pequeñas cantidades, genera un efecto compuesto que, a largo plazo, puede marcar la diferencia entre una jubilación precaria y una vida de confort.