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Trump baraja invadir irán para quedarse con su petróleo y el uranio: el crudo ya supera los 100 dólares

Wall Street respira, pero apenas. Los futuros repuntan un tímido 0,6 % tras cinco semanas consecutivas de sangría, mientras el petróleo se dispara por encima de los 100 dólares y el oro roza los 4.600. La razón: Donald Trump confiesa que su plan favorito para Irán es enviar tropas de tierra para apoderarse de los yacimientos y del uranio. La guerra, lejos de acabar, acaba de abrir un nuevo frente de beneficios y temores.

El crudo toca máximos de 2022 tras las declaraciones de trump

El West Texas Intermediate (WTI) ha cerrado esta mañana en 103,7 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022. El Brent, referencia internacional, se ha situado en 115. La especulación es directa: si EE.UU. toma la isla de Kharg, principal terminal de exportación iraní, el mercado perdería un millón de barriles diarios de golpe. Los hedge funds han aumentado las posiciones alcistas en crudo en un 18 % en tres días, según datos de la CFTC.

El problema no es solo el volumen, sino el tiempo. Trump matizó que la operación «podría prolongar el conflicto». Traducido: los soldados no entrarían, se quedarían. El Pentágono calcula que se necesitarían entre 15.000 y 20.000 efectivos solo para proteger las instalaciones, sin contar la logística de extracción. El coste semanal rondaría los 2.000 millones de dólares. El Congreso aún no ha visto el plan, pero los contratos de defensa ya cotizan en verde: Lockheed Martin +3,4 %, Raytheon +2,9 %.

El uranio, el botín nuclear que enciende el riesgo geopolítico

El uranio, el botín nuclear que enciende el riesgo geopolítico

El escenario se complica. El Wall Street Journal adelanta que la Casa Blanca estudia una incursión para confiscar cientos de libras de uranio enriquecido que, según inteligencia estadounidense, aún se guardan en Natanz, Fordow y Isfahan. El objetivo: evitar que Irán reconstruya su arsenal atómico tras los bombardeos de junio. El inconveniente: entrar, cargar y salir exige una operación de extracción que puede durar una semana y dejar en el campo una huella imborrible. Teherán ha respondido que cualquier tropa que pise suelo iraní será considerada «fuerza ocupante» y activará «respuesta asimétrica». El mercado ha oído «asimétrica» y ha traducido: ciberataques a oleoductos saudíes o bloqueo del estrecho de Ormuz.

El oro, refugio clásico, ha escalado 85 dólares en 48 horas y el bitcóin se ha apuntado el cambio: de 65.000 a 67.600 en la misma franja. El rendimiento del Tesoro a 10 años baja al 4,37 %: la renta fija huele recesión y compra protección.

Nike y el empleo, los datos que pueden desviar la atención

Mientras el planeta mira Irán, los inversores también anotan la semana corta que se avecina. El viernes es festivo y los mercados cerrarán, pero antes llegan el informe de empleo de marzo y los resultados de Nike. Se esperan 235.000 nuevos puestos y una tasa de paro del 4,1 %. Si el dato falla por abajo, las apuestas por recorte de tipos de la Fed se adelantarían al verano. Nike, por su parte, presenta el martes tras el cierre. La compañía lleva tres trimestres de caída de ingresos en China; los analistas piden margen bruto por encima del 44 % y pronostican EPS de 0,87 dólares. Un desliz y la acción —ya en corrección del 22 % anual— podría perder otro 8 % en horas.

Lilly paga 115 millones para que la ia le descubra fármacos

En el otro extremo del tablero, Eli Lilly ha firmado con Insilico Medicine un acuerdo que puede alcanzar los 2.750 millones. La farmacéutica paga 115 millones por adelantado para acceder a una licencia exclusiva de los compuestos que la inteligencia artificial de Insilico identifique y que lleguen a aprobarse. La mitad de los 28 fármacos de la biotech ya están en fase clínica. El mercado lo ha leído como refugio: acciones de Lilly suben un 0,8 % antes de la apertura, mientras el resto del sector se tambalea.

La lección es brutal: los activos de riesgo se recuperan solo si el conflicto se enfría. Con tropas sobre el terreno, petróleo por las nubes y uranio de por medio, la volatilidad deja de ser un indicador para convertirse en moneda de cambio. El próximo escenario, dicen los operadores de materias primas, se negocia a 120 dólares el barril y 5.000 el oro. La guerra ya no es un evento: es el precio de lista.