Trump blinda 30 millones de dólares por matrimonio de la mano del irs
El One Big Beautiful Bill Act acaba de convertir en ley la mayor escudo fiscal para fortunas de las últimas dos décadas. A partir de 2026, un matrimonio podrá transferir hasta 30 millones de dólares a sus herederos sin que el IRS les toque un centavo.
La exención de impuesto sucesorio ya no caduca
La jugada es sencilla: la exención federal que iba a desaparecer tras 2025 ahora se queda para siempre y sube a 15 millones por cabeza. Indexación anual incluida. Para los que ya manejan patrimonios de ocho cifras, esto significa dejar de pagar 40 % sobre el excedente. O, visto al revés, ahorrar 6 millones por cada 15 que excedan el límite anterior.
El truco no es solo heredar, sino regalar en vida sin miedo. La exención de donaciones comparte cupo con la sucesión: si regalas 3 millones hoy, heredas 12 libres de impuesto mañana. Pero hay margen: cada año puedes soltar 19 000 por beneficiario sin tocar el límite vitalicio. Cinco hijos, cinco nueras, diez nietos y la cuenta se dispara sin que el IRS intervenga.

Viudedad ventajosa: el puerto seguro del 706
Muere uno de la pareja y el viudo recibe el sobrante de la exención del difunto, siempre que el albacea presente el Form 706. Con eso, un matrimonio que ya regaló 5 millones en vida puede seguir blindando otros 25 millones al fallecer el segundo. El trámite es una simple declaración, pero si se olvida, la ventana se cierra para siempre.
La medida deja fuera a la clase media: el 97 % de los estadounidenses ni se acercan al millón de patrimonio. Para ellos, el código seguirá siendo el mismo laberinto de siempre. Para los que sí, el reloj empieza en 2026: cuanto antes muevan fichas, más fácil será colocar activos en fideicomisos de generación saltada o family limited partnerships y exprimir descuentos por falta de liquidez.
El IRS ya advirtió que revisará con lupa los valuations artificiales. El error más común: inflar descuentos hasta hacer desaparecer 40 % del valor real. Si lo haces, la multa se come el ahorro de diez generaciones. El mensaje es claro: el escudo fiscal es nuevo, la trampa también.