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Trump cede en irán y wall street estalla: el petróleo ya roza los 103 dólares

Wall Street despierta con el pie en el acelerador. Los futuros del S&P 500 saltan un 0,8 %, el Nasdaq 100 se anota un 0,7 % y el Dow Jones trepa un 0,9 % tras filtrarse que Donald Trump ha dicho a sus asesores que estaría dispuesto a cerrar el conflicto con Irán sin retomar el control del estrecho de Ormuz. La bomba no es diplomática, es de mercado: en las pantallas solo hay verde mientras el crudo West Texas Intermediate ya cotiza por encima de los 102 dólares, su nivel más alto desde 2022.

La guerra que encarece la gasolina

La guerra que encarece la gasolina

En la calle, la factura se dispara. El galón promedio en EE. UU. supera los 4 dólares por primera vez desde agosto de 2022. El diésel, clave para el transporte de mercancías, roza los 5,45 dólares. El motivo: el choque entre Washington-Teherán entra en su quinta semana y el crudo Brent ya se cambia a 107,80 dólares. Ni la exención temporal al E15 —la mezcla con más etanol— ni el levantamiento parcial del Jones Act logran frenar la espiral.

El VIX, el termómetro del miedo, se niega a bajar de 30 puntos. La renta variable respira, pero la calma es frágil: cualquier tuit de Trump puede devolvernos al caos. Mientras, Jerome Powell intenta aislar el crédito privado de la turbulencia y promete que la inflación no se desbordará: “No hay contagio”, dijo el lunes. Los inversores le creen… de momento.

El martes llegan dos pruebas de fuego: la confianza del consumidor de marzo y el informe JOLTS de febrero. Si la economía sigue caliente, la Reserva Federal podría retrasar los recortes. Y aquí viene la ironía: mientras el presidente habla de paz, su propio equipo insinúa confiscar los pozos iraníes. Petróleo gratis para EE. UU. sería el sueño de cualquier trader; para el resto del planeta, una pesadilla inflacionaria.

El oro, clásico refugio, ya marca récord. El gasolina sube. Y los mercados, esos grandes hipocondríacos, cotizan cada titular como si fuera el último. La lección: cuando la política juega a la ruleta, la volatilidad es el único activo sin riesgo de impago.